Chile. El empresario es favorito para ganar en primera vuelta

Punto final y amnistía incomodan a Piñera

La revelación del asesinato de un ex presidente a manos de la dictadura de Augusto Pinochet revivió la polémica sobre punto final y amnistía, que parecía apagada en la campaña electoral chilena, y ha generado problemas al puntero de la campaña, el derechista Sebastián Piñera.

El tema volvió a saltar el lunes cuando un juez acusó a seis personas -entre ellas cuatro médicos- de asesinar en 1982 al ex presidente Eduardo Frei Montalva, padre del actual candidato oficialista Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

Este caso sirvió al candidato independiente Marco Enríquez-Ominami para atacar a Piñera, a quien acusa de haber querido promulgar amnistías por derechos humanos.

«Me sorprende que Sebastián Piñera se haya comprometido a ayudar a que se sepa la verdad, (sobre el caso Frei Montalva) cuando él en el año 95 presentó una ley de amnistía para que justamente casos como estos no se investigaran», dijo Enríquez.

«Yo lo emplazo a que nos diga si se arrepintió de la ley de amnistía», agregó Enríquez, cuyo padre, el fundador del radical Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue asesinado también por la dictadura de Pinochet en 1974.

Por su parte Frei-Ruiz Tagle indicó que «no queremos ley de Amnistía, queremos que todos los procesos continúen, que todas las personas que tienen familiares en una situación similar puedan saber exactamente qué pasó con ellos y se les pueda dar cristiana sepultura».

Piñera admitió haber presentado la ley mencionada por Enríquez pero señaló que «fue en el contexto del proyecto de ley que se conoció como Otero-Figueroa y por lo tanto eso fue algo que hicimos para lograr que Chile pueda mirar hacia delante». Ese proyecto -que no fue aprobado- preveía el rápido cierre de unos 800 juicios por desapariciones con investigaciones máximo de dos años por parte de jueces especialmente. «Hoy día soy absolutamente partidario de que se conozca la verdad en el caso de Eduardo Frei Montalva», agregó Piñera. Un problema adicional para él es que en noviembre propuso agilizar los juicios a ex militares por violación de DDHH en la dictadura, que dejó un saldo de más de 3.000 víctimas, lo que llevó al gobierno a pedirle que aclarar si estaba proponiendo una ley de punto final.

«No sé cuál es la profundidad de ese planteamiento, pues para que los juicios no fueran eternos habría que dictar alguna legislación de punto final, que yo no sé si esa es la intención», afirmó el vicepresidente Edmundo Pérez Yoma.

«Piñera se saca las caretas y se muestra como es, una persona de derecha, comprometida con la dictadura y las violaciones de derechos humanos», dijo Mireya García, de la agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos.

En Chile rige una ley de amnistía promulgada por Pinochet en abril de 1978 y que cubre los crímenes cometidos por militares desde septiembre de 1973, cuando se produjo el golpe contra el presidente Salvador Allende, hasta esa fecha.

A pesar del insistente pedido de familiares de víctimas, en 20 años en el poder la centro-izquierda no ha tenido el peso político necesario en el Congreso para anularla.

El analista Guillermo Holzmann dijo a la AFP que cree que Piñera «busca una suerte de propuesta jurídica que permita generar un criterio para cerrar los casos en que no haya avances judiciales, lo que difiere mucho de un punto final».

«Creo que sería un avance en la medida que deja instalado en la sociedad chilena que el tema de los DDHH no puede quedar en el olvido pero tampoco puede ser eterno», agregó. Según Holzmann «en Chile existen dos visiones extremas para enfrentar el tema de los DDHH: una ideológica que no solamente busca justicia, sino que está vinculada a un afán legítimo de venganza, pero una parte importante está por ir cerrando los casos, bajo el establecimiento de una verdad jurídica y que queda en evidencia de que sí hubo violaciones a los derechos humanos».

 

LA DERECHA CHILENA

La derecha chilena aprendió la lección: tras participar dividida y caer derrotada en 2005, en esta ocasión se unió en torno a la candidatura del empresario Sebastián Piñera, quien tiene la mejor chance para esta corriente política de ganar una elección presidencial en medio siglo.

Las dos facciones de la derecha, la liberal Renovación Nacional (RN) y la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) tienen diferencias pero ahora corren juntas.

«Sin la unidad, la candidatura de derecha no era viable», reconoció a la AFP Carlos Larraín, presidente de RN, el partido en el que milita Piñera, favorito para ganar las elecciones del domingo.

«Siempre pensé que iba a ser Piñera, y si no hubiera sido él, hubiera apoyado al candidato de la UDI de la misma manera», precisa Larraín. En 2005, el candidato de la UDI Joaquín Lavín lideraba la opción de la derecha hasta que emergió la candidatura de Piñera, provocando un terremoto político en esa corriente.

La división les pasó la cuenta y finalmente la derecha volvió a perder una elección presidencial a manos de la Concertación, el bloque de centro izquierda que gobierno Chile desde 1990.

Tras la derrota ambos partidos limaron asperezas y optaron por enfrentar unidas las siguientes elecciones. «La UDI estudió a fondo el panorama electoral y vimos que la única forma de ganar y liderar un cambio era llevar un candidato único desde el principio», comentó a la AFP, el presidente de ese partido Juan Antonio Coloma. «Trabajamos todo el año en forma conjunta. Las lealtades no se forman de la noche a la mañana. Empezamos juntos una tarea», precisa.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje