OPINION INTERNACIONAL

MALA COMPARACION

Son dos cosas totalmente distintas, dijo. En Irán, el presidente concurrió a las elecciones y obtuvo el 62% de los votos. En Honduras se dio un golpe de Estado, ese golpe fue repudiado por todo el mundo en la Asamblea de la ONU, fue repudiado por la OEA, el propio presidente Arias realizó una mediación cuya condicionante era la restitución de Zelaya a la presidencia, la convocatoria a elecciones bajo su mandato y la vuelta a la normalidad con la entrega del poder al presidente electo. Pero el golpista se transmutó en presidente, usurpó la función y convocó él a las elecciones sin ninguna garantía y sin permitir que el presidente constitucional reasumiera sus funciones. No les costaba nada aceptar la propuesta unánime de la OEA, restituir a Zelaya, hacer las elecciones, aceptar sus resultados, Zelaya le entrega la banda presidencial el 27 de enero al presidente electo y se retorna a la legalidad. Pero no se hizo. La conclusión de Lula fue categórica: «Nosotros de ninguna manera podemos avalar un golpe de esa naturaleza. Si eso prevaleciera, la democracia correría serios riesgos en América Latina: «No podemos pactar con el vandalismo político en América Central». Un periodista le pregunta si Brasil va a reconocer al nuevo presidente y responde: «No, no, no, perentoriamente no. La posición brasileña es de no aceptación del proceso electoral en Honduras». Estas declaraciones fueron formuladas con un pie en el avión que lo conducirá a Kiev, capital de Ucrania, y luego a Alemania (Berlín y Hamburgo).

La conducta de Arias fue condenada vivamente también, en el mismo ámbito, por el ex canciller nicaragüense y presidente de la última Asamblea de la ONU, padre Miguel D’Escoto, porque reconoce las elecciones en Honduras e insta a la comunidad internacional a adoptar esa posición. D’Escoto lo acusó de «obstaculizar la paz» y de servir de «instrumento del imperialismo», y leyó un comunicado de los países del ALBA que no reconocen las elecciones «ilegales e ilegítimas» en Honduras.

La Cumbre Iberoamericana concluyó finalmente en este aspecto, intensamente debatido, con una declaración de la presidencia portuguesa que condena el golpe de Estado, considera la restitución del derrocado presidente Manuel Zelaya «un paso fundamental para el retorno de la normalidad constitucional» y promueve la búsqueda de una solución que permita la apertura de «un diálogo nacional hondureño».

El presidente Zelaya se reunió el lunes en la Embajada de Brasil con dos delegados de la OEA enviados por el secretario general José Miguel Insulza, José Octavio Bordón y Enrique Correa. Ante ellos, Zelaya reiteró que la abstención había sido superior al 60% y que el proceso fue tutelado por la dictadura y no fue observado por organismos como la OEA, la ONU, el Centro Carter o la Unión Europea. «Los observadores que invitó Micheletti eran turistas», agregó. Mientras la dictadura alegó una votación masiva y sacó de la galera cifras inventadas, una organización denominada «Hagamos Democracia», vinculada al Nacional Democratic Institute (NDI) reportó una abstención superior al 52% con base en un conteo en mil centros de votación. En 2005, cuando la elección de Zelaya, el abstencionismo declarado alcanzó 45%. Ahora fue a todas luces mayor, coincidiendo con la versión de las fuerzas de la resistencia.

Para ayer estaba citado el Congreso, a fin de decidir, presuntamente, sobre la restitución de Manuel Zelaya, pero sin ningún apuro. Los representantes alegan que, para decidir, tienen que oír previamente los dictámenes de la Fiscalía, la Procuraduría General y la Suprema Corte de Justicia. Todos estos organismos están metidos de cabeza en el complot golpista. Incluso la Corte fabricó una serie de cargos contra Zelaya después del golpe y ya dictaminó que es improcedente devolverlo a la presidencia porque tiene órdenes de captura pendientes. Ya se puede imaginar qué decidirá el Congreso.

El movimiento de resistencia celebró el lunes, con una demostración de autos y camiones, el alto porcentaje de abstención y se reorganiza para emprender la lucha en esta nueva etapa. Con el mismo propósito abandonó la sede de la embajada brasileña el martes uno de los principales asesores de Zelaya, Carlos Reina, quien proyecta realizar una gira por todo el país para «rescatar al Partido Liberal» (de Zelaya) y contribuir a cohesionar el movimiento de resistencia a nivel nacional.

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