Cuando el terror se impuso en Argentina

Un cuarto de siglo

Por Isidoro Gilbert – Argentina

 

Esta tarde la histórica Plaza de Mayo será la culminación de semanas de actos, seminarios, exposiciones, recordando aquel hecho crucial del siglo XX. Casi todas las entidades defensoras de Derechos Humanos con el respaldo de organizaciones sociales y políticas marcharán desde el Parlamento hasta el paseo que está frente a la casa Rosada. Anoche un festival llevado a cabo en el estadio de Ferro Carril Oeste reunió a unas 35.000 personas. Actuaron, entre otros, Pablo Milanés y Juan Manuel Serrat. El evento colocó en un primer plano a la juventud en el mantenimiento de la memoria.

El gobierno porteño de la Alianza aplicó una resolución de su Legislatura, llevando el recuerdo a todas sus reparticiones, incluso escolares y en actos en los que estuvo presente el jefe comunal, el frentista Aníbal Ibarra, camino que siguieron numerosas comunas y provincias, tanto las gobernadas por la coalición oficialista como las controladas por el peronismo. La subsecretaria de Derechos Humanos del gobierno nacional inauguró en el Parlamento una muestra de afiches, fotos y vídeos, sobre la lucha contra la impunidad.

 

Bajo perfil oficial

Pero el gobierno nacional optó por el bajo perfil, como preocupado por cuál sería la reacción militar, no porque podría generarse tensión, sino, explican oficiosamente en la cartera de Defensa, para no añadir más problemas a los que hay. Por lo pronto, un anuncio del titular del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Horacio Verbitsky, sobre que el ministro Horacio Jaunarena aceptó el pedido de esa entidad de retirar la foto de Jorge Videla de las instalaciones del Colegio Militar, no se llevará a cabo, según supo LA REPUBLICA.

La autocrítica del Ejército que hizo en su momento su anterior jefe, el general Martín Balza, repudiando al terrorismo de Estado, no ha sido revocada pero no se aplica con entusiasmo. El propio actual conductor del arma, general Ricardo Brinzoni, será llevado a los tribunales por el CELS por su supuesta participación en 1977, de la masacre de Margarita Belén, el fusilamiento de presos políticos en la provincia de Chaco. Brinzoni, que se encuentra en Bélgica, anunció que querellará al periodista Verbitsky.

Por la crisis económica y política que puso en el Parlamento en un primer plano la discusión de los poderes especiales que reclama el nuevo ministro de Economía, Domingo Cavallo, no pudo discutirse una ley sobre la Memoria, que determinaba la realización de todo tipo de actividad rememorativa del golpe militar, para que las nuevas generaciones no olviden, ni permitan que retorne lo ocurrido hace 25 años.

 

Terror por un proyecto económico social

Hay cada vez más conciencia de que el terror que dejó el saldo de 30.000 desaparecidos y un quiebre ético-moral difícil de superar no fue el producto sólo de la maldad, o el temor a una guerrilla que para el 24 de marzo de 1976 estaba virtualmente diezmada. Fue para imponer un modelo económico-social que implementó desde el Ministerio de Economía José Alfredo Martínez de Hoz. Fue indultado por Carlos Menem por la condena que recibió por un delito menor (el secuestro extorsivo contra un comerciante), pero jamás fue procesado como responsable del genocidio social y de la economía. Más aun: está presente en actividades de los grupos más concentrados de la economía, donde su palabra es escuchada, tanto como por los banqueros extranjeros.

La dictadura cayó básicamente por la derrota del hecho de Malvinas, pero los historiadores rescatan la resistencia obrera, incluso con huelgas generales y sobre todo el papel moral que jugaron las Madres y las organizaciones de derechos humanos cuyo espacio, aun en medio de la represión, se fue ampliando.

De estas raíces surgieron los frutos del juicio a los comandantes promovidos por el presidente Raúl Alfonsín, un hecho inédito en las transiciones de América Latina, que tuvieron sus alzas y sus bajas. Por ejemplo las leyes de impunidad y los indultos a los jefes militares condenados por los tribunales de la Constitución por un lado, y por el otro, a los procesos de estos tiempos a los responsables del plan sistemático de robos de bebés en cautiverio hasta el reciente fallo del juez Gabriel Cavallo declarando nulas las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los Juicios por la Verdad que amplía el conocimiento de lo ocurrido.

 

Huellas profundas

Las FFAA vienen bregando por una «política de reconciliación» y efectivamente no moverán un dedo por Videla y compañía. Pero defienden corporativamente a sus fuerzas, no han aportado dato alguno para conocer la suerte de los miles de detenidos-desaparecidos y se molestan cuando un oficial es citado por los jueces.

La dictadura dejó profundas huellas en el cuerpo social argentino. El proceso de desindustrialización iniciado en los tiempos del terror se mide hoy en millones de desocupados, semidesocupados, marginados y aun en las conductas de las personas: el mayor individualismo. Una nueva generación de intelectuales escribe sobre esos años, lo que permitirá sacar con el tiempo más conclusiones sobre los errores de la lucha armada y la conducta de una sociedad que en un primer momento saludó a los dictadores. Cualquier encuesta en diversos momentos después de recuperadas las instituciones constitucionales ha revelado que la impunidad no es aceptada por una mayoría abrumadora. El fallo del juez Cavallo recibe apoyo de más del 75% de la población.

Excepto los recalcitrantes militares y civiles de entonces, no existe en la sociedad un recuerdo mínimamente positivo de los años de plomo ni de la «obra» de la dictadura en lo económico, social y esa larga noche cultural. Sigue viva la consigna del «Nunca más».

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