158 páginas históricas de la invasión de "Bahía de Cochinos"

Gobierno de Castro desclasifica archivos

La Habana, Reuters

 

Las 158 páginas de documentos, en máximo secreto hasta ahora, no ofrecen revelaciones trascendentales, pero demuestran cómo estaba Cuba al corriente del entrenamiento por la CIA de exiliados cubano-estadounidenses, calificados de «gusanos», antes del desastroso desembarco.

Los documentos se desclasificaron durante la conferencia académica celebrada en La Habana esta semana, un mes antes del 40 aniversario de la invasión del 17 de abril de 1961.

Toda una serie de órdenes, preguntas y comentarios de Castro en medio del fragor de la batalla lo muestran seguro de la victoria desde el primer momento, dirigiendo frenéticamente sus tropas contra los 1.500 invasores.

«Coño, tienes que hundir muchos barcos, para el carajo, ¡fuego con ellos!», dijo Castro, entonces con 34 años, al comienzo de la invasión en la costa sur de la isla.

Con una breve visita al frente, pero sobre todo permaneciendo en la retaguardia en una central azucarera, Castro logró la victoria en sólo 72 horas, asestando una humillante derrota al gobierno norteamericano del presidente John. F. Kennedy.

A pesar de que Kennedy y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) apoyaron y financiaron la invasión, luego no proporcionaron el esperado apoyo aéreo, algo que muchos exiliados aún no han perdonado.

El ex secretario estadounidense de Defensa Robert McNamara dijo, en un mensaje enviado a la conferencia, que la invasión fue un plan «idiota» que nunca debió haberse llevado a cabo.

Sin embargo, La Habana siente que la Historia se ha concentrado mucho en la derrota norteamericana, en vez de analizar la fuerza militar cubana.

Los documentos también hacen hincapié en resaltar la figura de Castro, mostrando su atención por los detalles, su preocupación por la moral de la tropa y por la opinión internacional.

«Se está combatiendo de verdad. ¡Venceremos!», le dijo a su compañero de armas, el argentino Ernesto «Che» Guevara, en la primera mañana de la batalla.

«¿Como está la moral de la gente? ¡Bien! ¡Perfecto!», pregunta en comunicaciones por radio o teléfono.

«Â¡Resistan ahí valientemente, compañeros! ¡Muy bien! ¡Patria o muerte!», añade en otra parte.

A su hermano Raúl Castro, que espera en el oriente de la isla por si se produce otro ataque, Castro le describe los éxitos del ataque aéreo. «La aviación ha actuado maravillosamente bien, la aviación ha actuado perfecto, bien con cojones».

Presintiendo la victoria, Castro lanza a sus tropas a por todas. «Hay síntomas de que se retiran desmoralizados (…) es el momento psicológico de caerles atrás (…) sin tregua».

«¿Y no están persiguiendo el enemigo? ¡Coño, díganme si tienen un pacto de no agresión con los mercenarios!», exclamó en otro momento, mezclando ira con ironía.

La delegación norteamericana en esta conferencia, titulada «Girón: 40 años después», también aportó documentos desclasificados, incluidos conocidos planes de la CIA para asesinar a Castro y varios comentarios, positivos y negativos, del líder cubano.

«Sería un serio error subestimar este hombre (…) tiene una fuerte personalidad y es un líder nato de gran valor y convicción», dijo un memorándum confidencial del Departamento de Estado después de la visita de Castro a Estados Unidos en 1959.

«El (un diplomático) dijo que Castro no sólo era un hombre malo sino que tenía algo de lunático (…) una especie de Hitler cubano», dijo la CIA ese mismo año.

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