Estados Unidos. El presidente dijo que la presencia de las tropas tendrá una duración limitada

Barack Obama desplegará unos 30.000 efectivos en Afganistán

Los enormes desafíos militares y diplomáticos, la advertencia del comandante militar estadounidense de que puede perderse la guerra y la creciente vulnerabilidad de su propia posición política exigen al máximo al presidente Obama, tras meses de deliberaciones sobre la estrategia a seguir en Afganistán.

Tras el anuncio del envío de 30.000 soldados suplementarios a Afganistán, Obama estableció también una «fecha-tope» a su despliegue, para destacar que la misión estadounidense no durará «una década».

Obama planea dar una nueva imagen de esta guerra que ya dura ocho años y que, debido al creciente número de estadounidenses muertos en combate, tiene consternada a la opinión pública, afectada además por el desempleo y la caída del ingreso de los hogares.

Obama deberá convencer a los escépticos, quienes temen un empantanamiento en Afganistán del tipo ocurrido en Vietnam, de que un plan para llevar a 100.000 el número de efectivos puede conducir a una estabilidad y al retorno pronto a casa de las tropas enviadas a ese país tras los ataques del 11 de setiembre de 2001.

Las encuestas de opinión muestran una caída del apoyo a una guerra que ya se ha cobrado la vida de 900 soldados estadounidenses.

En octubre último, el mes más sangriento desde que se inició la guerra, murieron 74 militares norteamericanos. Murieron además decenas de militares afganos y de otros países.

Obama estuvo lidiando durante meses para tomar una decisión que algunos de sus partidarios temen pueda terminar con su promesa de cambiar la política en Estados Unidos. Asesores suyos afirman que nunca se le borrarán las imágenes de un desgarrador viaje que realizó a una base aérea de Delaware para rendirle honores a los soldados caídos en combate.

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