Reclaman dinero para salvar la selva tropical
La reunión en la ciudad de Manaos fue convocada por Lula, en un momento en que los países de la región viven relaciones tensas tras la decisión de Colombia de abrir bases militares al uso estadounidense.
Los más enfrentados, el venezolano Hugo Chávez y el colombiano Alvaro Uribe, cancelaron a último momento su asistencia a Manaos, dejando a la cita aún más devaluada. Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Surinam ya habían indicado problemas de agenda de sus presidentes para una cumbre convocada a última hora, y enviaron cancilleres y representantes.
Apenas llegó el presidente de Guyana, Bharrat Jagdeo, a un encuentro que consistió en un almuerzo y un par de horas de reunión al final de la tarde.
La declaración de los países amazónicos fue un mensaje reclamando que Copenhague no deje de lado la preservación de los bosques del planeta y asiente mecanismos de financiación «suficientes y adecuados» para ese fin, anunció el negociador brasileño para el clima, Luiz Figueredo.
La destrucción de los bosques, que libera toneladas de dióxido de carbono (CO2) retenidas por su manto vegetal, provoca cerca del 20% de las emisiones mundiales de gases nocivos al cambio climático.
Los países amazónicos consideran que su esfuerzo en proteger la mayor selva tropical del planeta debe ser compensado con financiamiento de los países ricos a los programas de desarrollo sustentable, en una región fuertemente presionada por lucrativas actividades ilegales como la extracción de madera, la minería y la agropecuaria.
Los países amazónicos insistirán además en reclamar un compromiso ambicioso de las naciones industrializadas en reducir sus emisiones.
«Queremos un acuerdo de los países amazónicos, porque (fuera de la región) en Europa todos opinan sobre la Amazonia, piensan que es un zoológico, un jardín botánico, y no se dan cuenta que es más complejo, hay 30 millones de personas que viven aquí», explicó el principal asesor de Lula, Marco Aurelio García.
Consultado sobre si la ausencia de numerosos presidentes debilitaba la reunión, García reconoció que sí, pero aseguró que el resultado tendrá la fuerza de ser una propuesta unánime de los países.
Sarkozy y Lula presentarán a los representantes de sus colegas la «posición conjunta» para Copenhague que asumieron hace dos semanas.
Para llamar la atención de los presidentes, ecologistas de Greenpeace colgaron del Teatro de la Opera en Manaos una gran pancarta reclamando que los presidentes Barack «Obama, Lula, Sarkozy, hagan historia, salven el clima». Brasil, cuarto emisor mundial de gases con efecto invernadero, está intentando ganar mayor protagonismo en las conversaciones mundiales del clima y llega a Copenhague con un compromiso de reducir entre 36% y 39% sus emisiones de CO2 con relación a un total estimado para 2020. La mitad del esfuerzo será con un recorte de 80% de la deforestación de la selva amazónica.
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