Desmienten rumores sobre la renuncia del presidente De la Rúa

Un Cavallo que galopa fuerte

Por Isidoro Gilbert – Argentina

 

Pero atención: el discurso con que Cavallo anunció la «ley de competitividad», ese instrumento para derrotar la recesión de casi tres años, no fue dirigido a los mercados, como todos los anuncios de sus predecesores, con este y otros gobiernos sino a los desposeídos, a los desocupados, a los más pobres y las capas medias arruinadas.

Si consigue ser creído, cosa que se verá con los días, utilizará esa fuerza de la opinión publica para exigirle a los legisladores todo (o gran parte) de los poderes que reclama, amenazando siempre con un portazo y culpar a los políticos corruptos o burócratas de negarle a la gente la posibilidad de salir de la malaria tan prolongada.

Todo esto dicho como si él no tuviera nada que ver con la construcción del modelo de acumulación y distribución, ni con la deuda externa, o con la desindustrialización, la muerte de las economías del interior del país, la cesantía que, con él y Carlos Menem, trepó, efecto Tequila en el medio, casi al 18% de la población económicamente activa. Ahora ronda por el 15%, y en igual proporción, los semi parados.

De la Rúa trajo a Cavallo al gabinete en situación de extrema debilidad. Había puesto su rúbrica para un plan de ajuste severísimo que le preparo el ultra liberal Ricardo López Murphy, pero el profundo descontento que corrió por todo el país, incluso la realización de un paro el miércoles, y la falta de sustento político, obligó a arrojarlo al basurero de la historia.

 

¿Todo o nada?

Cavallo, que trabaja de sol a sol como un burro y se entrevista con empresarios locales y extranjeros, legisladores, sindicalistas o banqueros, combina su programa con medidas que no son de agrado del gran capital financiero, como un impuesto a todas las transacciones por mas de mil pesos, que obligatoriamente deberán hacerse con cheques, cierto proteccionismo para salvar de la ruina a productores locales y disposición, una vez que tenga parte de la ley en sus manos, para ir alentando o desalentado exportaciones, productos o importaciones.

Pero en la búsqueda de mejorar la competitividad, reconoce que el peso está sobrevaluado, y para no recurrir al expediente devaluatorio, Cavallo pide rebajar el costo del trabajo. Por un lado, eliminando impuestos que pagan los patronos, pero que pueden desfinanciar la previsión social, pero por el otro, poniendo mano a los convenios colectivos de trabajo, todo en aras de mejorar la productividad.

Esta parte de su reclamo, le ha dicho por caso el jefe de la bancada de la Alianza, el frentista Darío Alessandro a Cavallo en reunión reservada, no será votado. El ministro, ni se inmuto.

Tampoco con la posición de aliancistas y peronistas de no darle todo el poder para que reestructure el Estado, una amenaza para la estabilidad de los empleados y de los docentes.

Sagaz, Cavallo espera que su juego se fortalezca, dejando abierta la puerta par irse. Por lo pronto, no ha conformado todo su equipo económico, tanto porque espera integrar a hombres del peronismo, la Alianza y de otros sectores, como también emitiendo una señal de una salida intempestiva. Claro, el tiempo corre también en su contra, porque puede quedar como un «irresponsable», piensa un alto dirigente radical.

El ex ministro de Carlos Menem sedujo a Carlos Chacho con sus planes de reactivación y el jefe del Frepaso lo instaló dentro de la Alianza, ante la incompetencia de los economistas aliancistas.

Pero la posibilidad que Chacho fuera designado, para equilibrar el peso del padre de la convertibilidad, desde la jefatura de gabinete, fue por ahorra cerrada por el presidente.

Raúl Alfonsín, el jefe del partido radical, sin embargo, llevó una carga a favor de Chacho a de la Rúa y ahora en el radicalismo dicen que ese ingreso «es cuestión de tiempo».

Chacho reunió a todo los funcionarios del Frepaso y bajó la orden: seguir en el gobierno, aunque no haya ministros del partido frentista. Le harán, una vez más, caso. Más difícil sería que los legisladores reciban la indicación de darle a Cavallo lo que pide.

No solo de los frentistas, sino del radicalismo y el peronismo, claro, no irá más allá del respaldo que al ministro activísimo le dé la Alianza. Es compresible.

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