UNO DE LOS CINCO PILARES

La peregrinación a La Meca, en el oeste de Arabia Saudita, es uno de los cinco pilares del islam que todo fiel debe cumplir al menos una vez en su vida, si tiene los medios para ello, y comporta varias etapas.

Denominada «Hajj», esta peregrinación tiene lugar una vez al año, en el inicio del mes lunar musulmán de «dhu al hajja». El ritual se limita así en el tiempo, y también en el espacio, que se ciñe a la ciudad de La Meca y sus alrededores, lugares prohibidos para los no musulmanes.

Para el fiel, el «hajj» comienza por proclamar su intención de efectuar este rito espiritual.

Cuando llega al perímetro fijado en torno a La Meca, debe purificarse y llevar solamente pedazos de ropa sin coser.

Procede después a dar siete vueltas a la Kaaba, una construcción cúbica en torno a la cual se construyó la Gran Mezquita. A cada vuelta, debe besar una piedra negra incrustada en una de las esquinas de la Kaaba. Viene después la deambulación entre Safa y Marwa ­dos lugares cercanos a la Gran Mezquita­ siguiendo los pasos de Hajar, esposa del profeta Abraham, que según la tradición musulmana corrió entre los dos lugares para buscar agua para su hijo, el profeta Ismail, hasta que la fuente de Zamzam surgió a sus pies.

Tras esto, el fiel se desplaza al valle de Mina, donde debe pernoctar, antes del momento culminante de la peregrinación: una jornada de oraciones e invocaciones en el Monte Arafat. Al caer la noche, los peregrinos de dirigen a Muzdalifa para prepararse para el Aid al Adha, la fiesta del sacrificio, que consiste en inmolar un cordero en recuerdo de Abraham, que según la tradición musulmana estuvo a punto de inmolar a su hijo Isaac ante el arcángel Gabriel, quien en el último momento le propuso sacrificar a un animal en su lugar.

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