Micheletti se aparta de la presidencia de facto
Micheletti, quien insiste en considerar que los comicios son la única salida a la prolongada crisis política, dejará el poder hasta el 2 de diciembre, el mismo día en que el Congreso debe decidir si restituye a Zelaya, derrocado en el golpe de estado del 28 de junio.
El objetivo de esta decisión es que las elecciones sean «tranquilas, transparentes, pacíficas, bajo la coordinación constitucional del Tribunal Supremo Electoral, sin que se presuma, ni siquiera remotamente, que pueda haber una influencia de otra naturaleza», dijo el ministro de la Presidencia, Rafael Pineda Ponce, en la noche del martes al término del último Consejo de Ministros presidido por Micheletti.
Nadie reemplazará durante estos días a Micheletti, quien prevé retornar al poder en una semana, aunque reanudaría inmediatamente sus funciones en caso de que la situación así lo aconseje.
También el Congreso anunció que se reunirá el 2 de diciembre para decidir si restituye a Zelaya, tres días después de las elecciones generales.
Para ello, la Corte Suprema de Justicia prevé dar su opinión en la tarde de este miércoles sobre la restitución de Zelaya, tal y como pidió el Congreso Nacional en cumplimiento del Acuerdo TegucigalpaSan José, suscrito por las partes en conflicto el 30 de octubre, bajo presión de Estados Unidos.
En plena recta final del proceso electoral, arrecian las manifestaciones a favor y en contra de los comicios tanto a nivel interno como de la comunidad internacional.
La Resistencia contra el Golpe, un conglomerado de asociaciones, movimientos y sindicatos que apoyan a Zelaya, trata de persuadir a la población de que no vote el domingo ni salga de sus casas para «no legitimar el golpe».
«Este proceso es ilegítimo, inmoral», dijo a la AFP, Juan Barahona, uno de los dirigentes de la Resistencia, quien pidió que se pospongan las elecciones hasta que se restituya a Zelaya, quien sigue refugiado en la embajada de Brasil, adonde llegó el 21 de setiembre tras entrar clandestinamente al país.
Desde el gobierno de facto y los propios candidatos, en particular los dos con mayores posibilidades, Porfirio ‘Pepe’ Lobo del Partido Nacional (PN, derecha), favorito en las encuestas y Elvin Santos, del Partido Liberal (PL, derecha) el mismo que el de Zelaya y Micheletti se multiplican los mensajes para alentar a los 4,6 millones de hondureños a que salgan a votar el domingo.
«Quizá habrá gente que quiera asustar, pero no deben tener temor», dijo la diputada del PL Marcia Villeda.
Cerca de 30.000 militares y policías se encargarán de garantizar la seguridad de los votantes y del proceso.
Una quincena de analistas, personal del Congreso estadounidense y ex altos cargos políticos se sumarán a los 350 observadores internacionales que vigilarán los comicios del domingo.
Al igual que en el interior del país, la comunidad internacional se encuentra divida. Además de Estados Unidos y Panamá, Perú anunció que también reconocerá el proceso.
Pero varios países, entre ellos Brasil, Argentina, Paraguay, Guatemala y Venezuela anunciaron que no reconocerán los comicios. Entre tanto, países como México y El Salvador evalúan qué posición tomarán.
El Consejo de la Internacional Socialista, reunido en República Dominicana, aseguró en la ausencia de Zelaya le «resta legitimidad» a los comicios.
En la madrugada del miércoles estallaron dos artefactos explosivos en la Corte Suprema de Justicia y en el Canal 10 de televisión, favorable al gobierno de facto, que han dejado daños materiales.
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