En campaña. Las elecciones serán el 6 de diciembre

Evo Morales recorrió Santa Cruz en tractor

Morales dijo: «Estoy impresionado por tanto apoyo». Estas fueron las primeras palabras del mandatario al ver una caravana de centenares de automóviles, ómnibus de pasajeros y vagonetas que le siguieron desde su llegada al aeropuerto doméstico El Trompillo, casi en el centro de esta ciudad, al este del país.

Santa Cruz, capital económica de Bolivia, tiene un liderazgo político, cívico y empresarial abiertamente adverso al mandatario, pero sus dirigentes han perdido parte de un poder que les permitió una resistencia contra el mandatario, hasta el punto de que éste no pudo hacer allí campaña para el referendo revocatorio de agosto de 2008.

Un mes más tarde Santa Cruz encabezó una cadena de protestas cívicas en cinco de las nueve regiones del país, como la toma de aeropuertos domésticos y el saqueo de oficinas públicas que ­según el gobierno de Morales­ buscaban un golpe de estado.

Los desmanes amainaron sin que los rebeldes obtuvieran la atención de sus demandas, como una mayor autonomía política y económica del gobierno central y asignación de recursos económicos, lo que permitió al mandatario indígena reasumir la iniciativa política para intentar conquistar electoralmente a Santa Cruz.

Ahora todo ha cambiado: «Hemos perdido el miedo, la gente ha perdido el miedo y ahora sale a mostrar su simpatía por el presidente», explica a la AFP Saúl Avalos, dirigente del partido de Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS). Ayer la caravana del mandatario realizó un recorrido por seis distritos electorales, en cada uno de los cuales «se han programado mitines para proclamar a Morales como candidato presidencial», explicó a la AFP Gabriela Montaño, postulante a senadora por el MAS.

Morales condujo en persona un tractor marca Massey Ferguson, que su equipo de campaña electoral ha facilitado para recorrer los primeros tramos de un recorrido de unos 80 kilómetros por la ciudad de Santa Cruz, de unos 1,8 millones de habitantes.

Mientras transitaba por la capital, la gente salía a mostrar su apoyo al mandatario, aunque la ruta privilegió sectores marginales, donde Morales es idolatrado hasta el delirio.

Mujeres, niños y ancianos, durante los primeros tramos de la ruta, salieron de sus casas a saludar a Morales, una mayoría con banderas azul, blanca y negra ­los colores del MAS­ y unos cuántos con la multicolor wiphala, el ajedrezado símbolo de los indígenas bolivianos. «Evo te queremos», decía el letrero que mostraban desde una casa de dos pisos tres niños de unos 5 a 7 años, en el Barrio El Palmar, habitada por gente pobre y migrantes del occidente, cuando Morales llegó al lugar.

Entretanto un locutor del partido gobernante, micrófono en mano y ayudado por altoparlantes, arengaba a los vecinos. «¡El presidente está aquí, está en Santa Cruz!», gritó varias veces, mientras se escuchó una pegajosa canción proselitista.

«Más, más, más, todos somos más», decía la letra de la canción,

 

en ritmo de morenada.

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