OPINION INTERNACIONAL

TRIUNFALISMO FATAL

Luego de citar el contraste entre el entusiasmo del pueblo egipcio por el partido de fútbol entre Egipto y Argelia en Sudán y la escasa atención popular a la causa palestina, Khouri pasa revista a los acuerdos de paz con Israel alcanzados primero por Egipto y luego por Jordania, y analiza las oportunidades perdidas para una negociación exitosa entre israelíes y palestinos y señala culpas de ambas partes.

Más tarde señala : «El mundo lentamente se ha cansado de la situación actual de los palestinos y se ha concentrado en otros temas debido a que las perspectivas de una paz árabe-israelí negociada parecen débiles, lo que ha sido confirmado en repetidas oportunidades en las últimas tres décadas. No debe sorprendernos que Egipto se haya cansado de ocuparse de la cuestión palestina y que ahora se vuelque con entusiasmo a aclamar a su selección futbolística, al mismo tiempo que mantiene herméticamente cerrados los portones de Gaza.»

Sin duda, Khouri ha definido muy bien la situación, pero, desde mi punto de vista, su análisis no va a las raíces del problema.

Lo que lleva al estancamiento en cada instancia de negociación con Israel es un triunfalismo ilimitado, basado en la convicción de que siempre es posible obtener concesiones adicionales de Israel y que los palestinos deben negociar desde una posición de superioridad.

Los ejemplos son tan numerosos como elocuentes. Vamos a citar sólo cinco, yendo de los más recientes a los que ya pertenecen a la historia : 1) Durante todo el tiempo en que el ex primer ministro israelí Ehud Olmert negoció con Mahmud Abbas para alcanzar un acuerdo, el dirigente palestino no condicionó las negociaciones a un cese total de las construcciones en los asentamientos israelíes en Cisjordania. Pero ni bien el presidente Obama cometió el error de exigir, como primer paso para las negociaciones, una congelación total de la construcción israelí en los asentamientos, Abbas adoptó la posición rígida de no negociar sin el compromiso israelí de detener las construcciones. Pero Obama, que no logró obtener de los países árabes ni el menor gesto simbólico de paz para convencer a la opinión pública de Israel de que hacer concesiones vale la pena, se encontró con una vertiginosa caída de su popularidad en Israel y un apoyo generalizado (incluso del centro y la izquierda) al gobierno de Netaniahu. Sencillamente, al pueblo israelí no le gustan las presiones, ni siquiera de su amigo más poderoso. Obama comprendió tarde su error e intentó corregirlo, aunque sin mucho éxito. Abbas, en cambio, desafiado permanentemente en el campo palestino por una competencia de radicalismos, se quedó arriba del árbol, después de haber cometido la torpeza de mandar sacar la escalera. 2) El otro gran error de Mahmud Abbas fue rechazar el plan de Olmert para la paz, que contenía concesiones significativas y que hubiera podido implicar un compromiso para Netaniahu del que no le hubiera sido fácil desprenderse. Pero Abbas dijo no y las negociaciones, si se reinician, partirán una vez más de cero. 3) El otro error, tanto de Hamas como de Fatah, fue, y sigue siendo, creer que tanto el mundo árabe como la comunidad internacional seguirán contemplando pacientemente hasta la eternidad la prosecución del feroz pleito interno palestino. No es necesario tener ningún doctorado en Ciencias Políticas para comprender que ningún movimiento nacional puede alcanzar su objetivo si está dividido en dos fracciones que luchan encarnizadamente por el poder. Los egipcios aparentemente están hartos de sus infructuosas e interminables gestiones de mediación que siempre terminan por frustrarse cuando está a punto de concretarse un acuerdo. 4) En 2005, el partido centrista Kadima en el poder, encabezado por Ariel Sharon, estaba harto del conflicto, de los territorios y de los colonos israelíes en los asentamientos y postuló una plataforma unilateral de abandono de los territorios.

Obtuvo el apoyo de la mayoría del pueblo y puso en práctica su política en Gaza, abandonando la zona sin ningún condicionamiento para los palestinos. ¿ Qué hizo Hamas? Lanzó inmediatamente su Guerra Santa con cohetes contra Israel, que no causaron demasiados daños materiales, pero convencieron a los israelíes de que todo gesto de generosidad hacia los palestinos sería un error fatal. 5) En el año 2000, Arafat hizo fracasar las negociaciones con el entonces primer ministro israelí, Ehud Barak, auspiciadas por el presidente norteamericano Bill Clinton.

El rechazo se debió a que Barak sólo ofreció el 95% de los territorios cuando Arafat quería el 100%.

En suma, la consigna palestina sigue siendo la de guiarse por la fórmula de todo o nada : una fórmula perfecta para el fracaso permanente.

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