Estados Unidos. "No estoy seguro de que podamos completar el proceso para el 22 de enero", dijo el fiscal general Eric Holder

Cierre de Guantánamo en suspenso a  pesar del juicio por ataques del 9/11

El fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, consideró un avance en los planes del mandatario la decisión de someter a un tribunal de derecho común a los cinco hombres acusados de organizar los atentados que dejaron 3.000 muertos en Washington y Nueva York ocho años atrás.

La iniciativa se enmarca en el compromiso asumido por Obama durante su campaña electoral de cerrar definitivamente la controvertida prisión de la base naval estadounidense en la isla de Cuba, clausura que anunció apenas asumido el poder en la Casa Blanca y que prometió para enero de 2010.

Pero Holder, que también anunció la transferencia de otros cinco detenidos a tribunales militares de excepción, nada mencionó sobre los 205 prisioneros que permanecen en el centro abierto por el ex presidente George W. Bush (2001-2009) para alojar a los capturados en el marco de la «guerra al terrorismo» lanzada por Estados Unidos tras los ataques del 11 de setiembre.

«Queda mucho por hacer», enfatizó Ken Gude, del grupo de reflexión Center for American Progress (centro para el progreso estadounidense), de tendencia izquierdista.

«No estoy seguro de que podamos completar el proceso (de clausura) para el 22 de enero, pese a que trabajamos en ello sin pausa», admitió Holder.

Entre otros, el gobierno estadounidense enfrenta el problema de encontrar países que acepten acoger a los cerca de 70 detenidos que fueron sobreseídos pero no pueden ser repatriados porque aseguran que serían víctimas de persecución en su tierra. Obama designó como emisario a Daniel Fried especialmente para ocuparse del asunto.

«Se trata de un enorme problema diplomático», aseguró Sarah Mendelson, directora de derechos humanos y seguridad del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales, grupo de reflexión independiente.

«Dan Fried sube al avión casi a diario para intentar encontrar países que reciban a los que serán liberados o transferidos» de Guantánamo, explicó.

En los últimos meses, el gobierno de Obama logró ubicar a unos chinos uigures en los archipiélagos de Palau, en el Pacífico, y de Bermuda, en el Atlántico.

Otra complicación proviene de quienes exigen ser acogidos en suelo estadounidense, opción que recibe la férrea oposición del Congreso federal.

En octubre, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, explicó en Washington que su país negocia con Estados Unidos un eventual asilo para algunos de los alojados en la base naval.

Pese a todos esos desafíos, Gude se declara convencido de que el problema será resuelto en 2010, aunque no en enero. «Creo que si usamos el anuncio (de Holder) para dar un impulso, la clausura podría ser un hecho de aquí a seis meses», puntualizó.

 

EL CEREBRO DEL ATAQUE

El autoproclamado cerebro de los atentados del 11 de setiembre de 2001, Jaled Sheij Mohamed, dedicó su vida a la ‘yihad contra Occidente, planeando en familia antes de proponer a Osama bin Laden los ataques que dejaron cerca de 3.000 muertos en Washington y Nueva York.

Nacido el 24 de abril de 1965 en Kuwait en el seno de una familia de origen paquistaní, tenía unos 16 años cuando se suma al movimiento extremista Hermanos Musulmanes, y en 1983 parte a estudiar a Estados Unidos, donde tres años más tarde se recibe de ingeniero mecánico.

Atraído por la ‘yihad’ (guerra santa) antisoviética en Afganistán, viaja al norte de Pakistán donde, según el informe de la comisión estadounidense del 11 de setiembre, conoce al jefe islamista Abdul Rasul Sayaf, a partir de entonces su mentor.

Según los mismos documentos, que citan informes de la CIA, permanece en Afganistán hasta 1992, luego parte a combatir los serbios en Bosnia.

Convertido en funcionario en Qatar, envía 660 dólares a Nueva York para participar en la financiación del primer atentado contra el World Trade Center, organizado en 1993 por su sobrino, Ramzi Yusef, que hizo explotar una camioneta-bomba en el subsuelo de una de las torres, con un saldo de seis muertos y unos mil heridos.

Luego planea con el propio Yusef desde Manila hacer explotar doce aviones comerciales estadounidenses sobre el Pacífico: es el «complot Bojinka», frustrado debido a un incendio en uno de sus escondites.

En 1996, se reúne con Bin Laden en Afganistán y, según testigos, le habla de su plan para lo que luego sería el atentado del 11 de setiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.

Tras el éxito de la operación, ‘KSM’ –tal como los servicios de inteligencia occidentales lo llaman, por sus iniciales en inglés– se instala en Pakistán. Allí es arrestado, el 1º de marzo de 2003, en Rawalpindi.

A partir de entonces, la CIA lo mantiene en prisiones clandestinas durante años hasta ser transferido en setiembre de 2006 al centro de detención de la base naval estadounidense de Guantánamo, en la isla de Cuba.

 

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