Más de la mitad de Brasil se quedó sin energía eléctrica
Las luces se apagaron poco después de las 22.13 locales, afectando a 18 de los 27 Estados del país, algunos de los cuales recuperaron la energía una hora después, mientras que las principales ciudades lo hicieron en la madrugada, informó el ministerio de Energía en un comunicado.
Se estima que unas 70 millones de personas un tercio de la población total de Brasil de 190 millones sufrieron las consecuencias de la grave paralización, en las calles, el metro, ascensores, restaurantes, aeropuertos y hospitales de gran parte del país, y muchos se quedaron sin comunicaciones telefónicas y sin agua.
El Ministerio de Energía convocó, para el final de la tarde de este miércoles, una reunión de emergencia de todos los operadores del gigante sistema, que abarca más de 100.000 km de líneas de transmisión, para evaluar lo que ocurrió.
El problema, según ese ministerio, se habría originado con una avería en tres líneas de transmisión en los Estados de Paraná y Sao Paulo, tras «una condición metereológica adversa, con vientos y lluvias de gran intensidad».
Esa zona concentra la transmisión de la gigante central hidroeléctrica binacional de Itaipú, en la frontera con Paraguay, y la distribuye a otras regiones, según el Ministerio. Itaipú abastece el 19% de la energía consumida en Brasil.
El secretario de Energía, Marcio Zimmerman, explicó que el apagón local produjo «una reacción en cadena», que es un «modo que el sistema tiene de protegerse, para evitar daños en los equipos» y facilitar la reconexión posterior.
Brasil ya vivió otros apagones en 1984, 1997 y 1999, y en 2001 una falta de energía que provocó un fuerte racionamiento en el país. El problema ahora, sin embargo, no fue de falta de energía, sino una avería.
Por miedo a una ola de violencia y asaltos, durante el apagón, las autoridades pusieron a todos los efectivos policiales en la calle. En Río de Janeiro, la Policía vigiló especialmente la zona norte, para evitar una reanudación de la guerra del narcotráfico que recientemente provocó 40 muertos.
El apagón no provocó grandes incidentes.
La población respetó los llamados a no salir a las calles, que cayeron en una oscuridad total sólo iluminada con los faros de los autos y de unos pocos edificios con generadores, como hospitales.
A las autoridades les preocupa además las consecuencias que este masivo corte de energía pueda tener para la imagen de Río, elegida como sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
En Sao Paulo, la mayor ciudad del país, con 11 millones de habitantes, miles de pasajeros se vieron obligados a salir del metro y transitar por sus vías hasta encontrar las salidas.
Un total de 6,7 millones de paulistas permanecían sin agua este miércoles, ya que la falta de energía afectó todas sus estaciones de tratamiento.
Policías y bomberos atendieron víctimas
El apagón que afectó Brasil, la noche del martes al miércoles, paralizó la ciudad de Río de Janeiro, que vio afectados sus medios de transporte y tuvo que reforzar sus patrullaje policial, en tanto los bomberos se vieron superados por llamadas de personas atrapadas en elevadores.
Según el gobierno, Río de Janeiro fue el Estado más afectado por el apagón: la oscuridad en el centro fue total, pudo constatar un periodista de AFP, y la radio indicó que el servicio del tren subterráneo quedó paralizado con un número considerable de pasajeros dentro.
La empresa operadora del metro debió exhortar a evitar el pánico, algo muy fácil de sufrir en una ciudad marcada por la violencia urbana.
Además, algunas empresas de telefonía celular sufrieron cortes y dejaron incomunicada a parte de la población.
Muchos bares y restaurantes quedaron a oscuras sorpresivamente el apagón comenzó a las 22.15 lo que llevó a gran cantidad de clientes a abandonarlos sin pagar. Las personas debían animarse a salir a las calles totalmente oscuras munidos de velas, encendedores o encendiendo celulares para poder volver a casa, comprobaron periodistas de la AFP.
Ante esto, las Policías Civil y Militarizada (PM) redoblaron el patrullaje urbano y convocaron a agentes liberados para retornar a sus puestos, además de exhortar a la población a permanecer en casa.
La televisión y radios locales informaron que recibieron múltiples denuncias de personas que dijeron ser víctimas de asaltantes que aprovecharon la situación para atacar peatones.
Y según voceros de los Bomberos, fue imposible atender todos los llamados de personas que quedaron presas en ascensores de residencias u oficinas.
El apagón que sería consecuencia de una falla en líneas de transmisión de la represa Itaipú, que Brasil comparte con Paraguay también tuvo perjuicios para la empresa que distribuye el agua potable en Río, con lo cual algunos barrios vieron cortado su abastecimiento.
El tránsito también se hizo difícil. Los semáforos en las avenidas y calles estaban apagados, lo que generó complicaciones en el tráfico, con embotellamientos en varias vías expresas, comprobaron periodistas de la AFP.
LULA A FAVOR DEL DIALOGO
La construcción de la paz en Medio Oriente exige que se mantenga un diálogo, incluso con los que se oponen a ella, dijo ayer, miércoles, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, justificando la próxima visita a Brasilia del mandatario de Irán, Mahmud Ahmadinejad.
«No tenemos veto para conversar con quien sea, desde que en esa conversación se consiga una palabra que pueda contribuir a construir la paz duradera en el Medio Oriente», dijo Lula a la prensa, luego de una reunión con el presidente de Israel, Shimon Peres.
Lula fue cuestionado sobre cómo conciliar una amistad con Israel con la próxima visita de Ahmadinejad a Brasil, y el mandatario brasileño alegó que «es necesario dialogar más y buscar más interlocutores que quieran contribuir» a un acuerdo de paz.
«No se construye la paz necesaria en Medio Oriente si no se conversa con todas las fuerzas, políticas y religiosas, las que quieren paz y las que se oponen a ella», dijo.
El presidente israelí inició el martes una visita de Estado de cuatro días a Brasil para profundizar las relaciones bilaterales, aunque la próxima visita de Ahmadinejad, prevista para el 23 de noviembre, ocupó parte de la agenda.
En un discurso, el martes ante el Parlamento brasileño, Peres afirmó que era necesaria «una voz clara» contra el terrorismo y las amenazas al Estado de Israel, y que Brasil poseía «una voz clara con eco en todo el mundo». En esa oportunidad, Peres afirmó que el pueblo judío «históricamente nunca fue un enemigo» del pueblo iraní, pero añadió que no podía «ignorar a ese gobierno (de Ahmadinejad) que está construyendo armas nucleares y al mismo tiempo defiende la destrucción del Estado de Israel».
El jueves, Peres se trasladará a Sao Paulo con una delegación de empresarios, y el viernes estará en Río de Janeiro. Se trata de la primera visita oficial de un presidente de Israel a Brasil en cuatro décadas.
Brasil se ha ofrecido como interlocutor en Oriente Medio, tras una visita del canciller, Celso Amorim, a los principales países de la región a fines del año pasado.
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