Sacerdotes abusaban sexualmente de religiosas
Ciudad del Vaticano, ANSA
El Vaticano confirmó ayer la existencia de «casos de abusos sexuales sufridos por religiosas por parte de sacerdotes o misioneros».
La cuestión sobre la que respondió el vocero vaticano Joaquín Navarro Valls fue planteada por el National Catholic Reporter (Estados Unidos), retomada en Italia por la agencia Adista y esta mañana por el diario romano La Repubblica. «El problema –afirma la declaración de Navarro– es conocido y restringido a un área geográfica delimitada. La Santa Sede está tratando la cuestión en colaboración con los obispos, con la Unión de Superiores Generales (USP) y la Unión Internacional de Superiores Generales (UISG)».
«Se trabaja –continúa la declaración de Navarro– en el doble sector de la formación de las personas y de la solución de los casos individuales». «Algunas situaciones negativas –concluye el vocero pontificio– no pueden hacer olvidar la fidelidad a menudo heroica de la gran mayoría de religiosos, religiosas y sacerdotes».
El diario norteamericano habla sobre un informe de Sor María O’Donohue, coordinadora de programas de ayuda contra el sida por cuenta de Caritas Internacional y del Cafod (Fondo católico para el desarrollo de ultramar). Las denuncias fueron firmadas y detalladas, dirigidas a diversos organismos vaticanos, a cumbres de las órdenes religiosas, a conferencias episcopales.
En 1995 un informe fue entregado al cardenal Eduardo Martínez Somalo, prefecto de la Congregación vaticana para la vida consagrada.
Su contenido es terrible: religiosas seducidas, violadas, embarazadas por sacerdotes y misioneros, obligadas a abortar, usadas como objetos sexuales «seguros» en cuanto al sida.
El cardenal, alarmado, encargó a un grupo de trabajo de la Congregación que profundizara la cuestión con Sor María O’Donohue.
Ante el estupor de los prelados la religiosa evocó varias historias, sobre todo en Africa, donde la cultura no favorece el celibato y por tradición «es imposible a una mujer o una adolescente decir que no a un hombre, especialmente si es anciano o sacerdote». También se cita el caso, en el informe, de 29 monjas embarazadas por los sacerdotes de una diócesis (que no se nombra) o los inútiles reclamos de la superiora al obispo, que hacía oídos sordos.
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