Obama pide a Japón que mantenga en su territorio las bases de EEUU
Obama realiza el viernes y sábado su primera visita oficial a Japón, en un contexto de tensión por la polémica sobre el futuro de las bases norteamericanas.
En declaraciones divulgadas ayer por la televisión pública japonesa NHK, el presidente estadounidense aseguró que la alianza militar con Estados Unidos y el acuerdo sobre las bases norteamericanas en Japón «sirven los intereses» de este país.
El nuevo gobierno de centroizquierda, dirigido por Yukio Hatoyama, en el poder desde hace dos meses, está procediendo a un nuevo examen del acuerdo suscrito en 2006 entre ambos países sobre la presencia de los 47.000 soldados estadounidenses en el archipiélago, la mitad de ellos en la isla de Okinawa (sur).
Obama consideró «normal» el enfoque del gobierno japonés, pero aseguró que «una vez terminado ese nuevo examen, las autoridades japonesas llegarán a la conclusión de que nuestra alianza, las decisiones sobre las bases que hemos negociado, todo ello sirve a los intereses de Japón».
La divergencia entre los dos aliados se centra en el desplazamiento de la base aérea de Futenma, situada en una zona urbana de Okinawa, hacia una bahía aislada de la isla y protegida por los defensores del medio ambiente.
La administración de Estados Unidos quiere que la base sea reconstruida antes de 2014 en el lugar previsto, pero el gobierno japonés contempla desplazarla a otro lugar del archipiélago, o incluso fuera del país.
El domingo, más de 20.000 personas se manifestaron en Okinawa para denunciar las molestias e inseguridad generadas por las bases.
En ese contexto de tensión, el primer ministro Yukio Hatoyama pidió este martes al Ejército de Estados Unidos que entregue a la policía un soldado estadounidense sospechoso de haber matado accidentalmente a un habitante de Okinawa a bordo de su vehículo y haberse dado luego a la fuga.
Al preguntársele sobre informes de prensa según los cuales el soldado habría sido detenido por el comando militar norteamericano en la base de Okinawa, Hatoyama dijo: «Si los militares estadounidenses realmente lo han detenido, me gustaría que sea entregado» a las autoridades policiales.
El sábado, un sexagenario fue atropellado por el vehículo de un militar estadounidense. El conductor se dio a la fuga, dejando a su víctima agonizante en el borde de la carretera.
En virtud del estatuto de las Fuerzas Armadas estadounidense en Japón, los soldados norteamericanos sospechosos de crimen no son entregados a la Policía local hasta haber sido formalmente acusados.
Por otra parte, en su entrevista a NHK Obama expresó el deseo de visitar Hiroshima y Nagasaki, ciudades japonesas destruidas por bombas atómicas estadounidenses, algo que jamás hizo un presidente de Estados Unidos en ejercicio.
AYUDA PARA AFGANISTAN
El gobierno de Japón prometió ayer a Afganistán una ayuda de 5.000 millones de dólares (unos 3.344 millones de euros) en los próximos cinco años, informó el Ministerio de Exteriores nipón en un comunicado. Asimismo, en un consejo de ministros el Ejecutivo decidió conceder otra ayuda de 2.000 millones de dólares a Pakistán, según los medios. El primer ministro japonés, Yukio Hatoyama, tiene previsto dar a conocer los detalles de ese plan de ayudas durante la visita a Tokio del presidente de EEUU, Barack Obama, el viernes y el sábado próximos, afirmó la agencia de prensa Jiji. El nuevo gobierno de centro-izquierda nipón, que a finales de setiembre puso fin a medio siglo de poder conservador, anunció el fin de la misión naval de avituallamiento en el océano Indico en apoyo a la coalición internacional que lucha contra los talibanes en Afganistán a partir de enero de 2010. A cambio, el Ejecutivo de Hatoyama prometió ayudar a la reconstrucción del país asiático. Según la televisión pública NHK, la ayuda japonesa servirá para alentar a los milicianos talibanes a abandonar la lucha y volver a la vida civil, así como para financiar la transformación de Kabul, pagar a los policías afganos y apoyar el desarrollo de la agricultura.
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