Huelga paraliza subte de la ciudad de Buenos Aires
La protesta paralizó ayer martes el servicio de las seis líneas del metro de Buenos Aires, que transporta a más de un millón de personas diariamente, y generó enormes dificultades en el tránsito.
El paro fue decidido por el sindicato de izquierda que nuclea a gran parte de los 2.500 trabajadores del sector en reclamo de una membresía independiente a la del gremio del transporte de pasajeros, afín al gobernante peronismo.
La empresa privada a cargo del subte fracasó en su intento de instrumentar un servicio de emergencia, ante la ira de cientos de pasajeros que se consideran perjudicados por un reclamo sindical interno.
La protesta social comandada en su mayoría por sindicatos de izquierda detonó con la ocupación durante tres semanas del gigante estadounidense de alimentación Kraft, que emplea a 2.600 personas, y que concluyó con el desalojo violento de los trabajadores de la planta. La presidenta minimizó el lunes los alcances de la conflictividad laboral al señalar: «Creo en el orden, pero no a palos», aunque deslizó sospechas sobre el origen de las protestas y consideró que «hay situaciones provocadas». En cambio, Roberto Fernández, el titular del gremio de transporte, fue más allá y señaló que «la ultraizquierda está utilizando este conflicto de inscripción gremial en subterráneos para generar caos y poner en peligro con sus actitudes la vigencia de la democracia». También agrupaciones de piqueteros de izquierda, integradas por pobres y desocupados, han profundizado sus reclamos en los últimos días en medio de un aumento de los índices de pobreza, que afecta a 3,4 millones de argentinos sobre una población de 40 millones, según cifras oficiales. Unos 2.000 militantes piqueteros mantuvieron bloqueada la semana pasada durante 30 horas la estratégica Avenida 9 de Julio, que vincula los ingresos norte y sur de la capital argentina, por donde transitan decenas de miles de automovilistas.
La huelga del metro y los bloqueos a importantes avenidas crispan el ánimo de la mayoría de los porteños de clase media, que ven esos conflictos como ajenos y perjudiciales a sus intereses. Otras organizaciones piqueteras reavivaron sus antiguos reclamos de administrar planes sociales oficiales luego de que el gobierno anunciara que otorgará un subsidio de 180 pesos (47 dólares) por cada hijo de desocupado. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner habló de «provocaciones» por la escalada de protestas sociales, aunque ratificó que el gobierno no las reprimirá.
La mandataria atribuyó las manifestaciones a «grupos muy pequeños de gente» y dijo que «llaman la atención», ya que fueron realizadas luego de iniciativas oficiales como el otorgamiento de las asignaciones para menores y la reforma política.
Durante un acto en la Casa Rosada, la presidenta calificó esas protestas de «provocaciones» y pidió «responsabilidad» a la prensa para no crear «situaciones y sensaciones que no existen en la sociedad, amplificando intereses».
Además, consideró que «todos los argentinos que han abrazado la causa política tienen el derecho absolutamente legítimo de aspirar a ser presidente, a dirigir el país», pero «la forma es votando cada cuatro años y esperando a que los ciudadanos lo decidan». De esa forma la jefa de Estado pareció hacer alusión al ex presidente Eduardo Duhalde, a quien sectores del kirchnerismo le atribuyen estar detrás de operaciones desestabilizadoras para agitar el clima social con el objetivo de retornar al poder. «Nos dicen que en las calles el orden es bueno; lo que no es tan bueno es si lo logramos a palos».
«ES UN CAOS», DIJO SUSANA
La reconocida conductora de televisión reiteró su reclamo ante la escalada de violencia y las protestas sindicales y piqueteras. «Si cortás la 5ª Avenida en Nueva York, viene un camión hidrante y te barre», comparó por Radio 10.
La reconocida conductora de televisión Susana Giménez volvió a referirse ayer al mediodía a la grave situación de inseguridad y al malestar social ante los reiterados piquetes y protestas gremiales, y advirtió que «si no se reprime, esto es un caos».
«Estoy harta de escuchar ‘no repriman’. Si no se reprime, es un caos. Andá a cortar la 5ª Avenida en Nueva York o Le Champs Elysées en París; viene un camión de agua y te barre», reclamó Susana en diálogo exclusivo con el periodista Oscar González Oro, en el programa «El oro y el moro» de Radio 10 de Buenos Aires.
«No se puede tomar un país, no se pueden cortar las calles. El derecho de los demás termina cuando empieza el del otro. La gente llega tarde al laburo, se pone nerviosa, todo aumenta, no les alcanza la guita, es un caos, esto es un caos y hay que terminarlo», reclamó.
La artista recordó que una de sus nietas fue víctima de un robo cuando salía con sus amigas a bailar y advirtió que «los chicos ya están acostumbrados» a ese tipo de situaciones. «Ya lo toman como normal, te das cuenta de lo que estamos criando», lamentó.
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