LOS OTROS MUROS
Simultáneamente con las conmemoraciones en Berlín, tuvo lugar otra ante el muro metálico que divide a Estados Unidos de México, donde cientos de activistas de California realizaron una manifestación silenciosa. El muro se comenzó a construir en 1994 y abarca un tercio de la muy extensa frontera común. El director del Grupo Ángeles de la Frontera, Enrique Morones, declaró al respecto: «El muro de Berlín causó 140 muertes, se instaló en 1961 y lo derribaron en 1989, pero nosotros en cualquier verano perdemos 140 personas que cruzan el desierto porque se ha levantado este muro. Así no se vale», concluyó con una típica sentencia mexicana.
La protesta silenciosa se realizó en el Parque de la Amistad, que hasta fechas recientes unía California con México y el Pacífico. El Congreso estadounidense autorizó en 2006 reforzar la barda, y en el parque, donde antes había una simple malla de alambre, ahora hay tres bardas paralelas consecutivas. La Patrulla fronteriza dejó un corredor del tamaño aproximado de la puerta de una casa, para que los interesados se acerquen a unos dos metros de distancia de la frontera mexicana en Tijuana, con una prohibición escrita en inglés y español de tocarse a través de la frontera. El parque era el único punto entre California y la Baja California mexicana donde se encontraban parejas, familias y allegados. Allí unos familiares le presentaban a otros el nuevo bebé o la nueva esposa, o llevaban al estudiante recién graduado para que viera a los abuelos. Ahora vemos permanentemente fotos de jóvenes que tratan de escalar el muro y pasar del otro lado, sabiendo que muchos mueren en el intento.
Tenemos, en otro continente, el muro de Cisjordania, o muro del apartheid, o «muro de la vergüenza», que viene siendo levantado por el gobierno de Israel en forma ininterrumpida, a pesar de los reiterados pronunciamientos en contra de Naciones Unidas y otros organismos internacionales. Este muro no sólo corre entre Israel y la Cisjordania palestina, sino que se adentra en territorio de esta última y le roba terrenos donde los israelíes instalan ilegalmente sus asentamientos y extienden los ya existentes. Este tema sigue en discusión a distintos niveles. No hay posibilidad de avanzar un paso en un diálogo palestinoisraelí, que debe terminar en un acuerdo de paz estable y la conformación de un estado palestino, mientras persista la construcción de nuevos asentamientos y se agranden los ya creados ilegalmente en territorio ajeno. Pero en tanto la discusión se eterniza, Israel sigue expandiendo sus asentamientos y alega mañosamente que ello no es un obstáculo al diálogo. Una vez más, la política del hecho consumado. Documentos oficiales indican que el muro se extiende en un 20% a lo largo de la «línea verde» y 80% en territorio cisjordano, donde llega a adentrarse hasta 24 kilómetros con el fin de incluir asentamientos israelíes. Cuando esté terminado, se estima que el 10% del territorio cisjordano quedará de hecho anexado al territorio israelí y aislado del resto de Cisjordania. Esto ocurre en momentos en que se denuncia que Israel se apodera de más viviendas palestinas en Jerusalén oriental, desalojando a familias allí residentes desde tiempos ancestrales. Y en que organismos internacionales denuncian, en un extenso documento, cómo Israel se apodera del agua en la región, despojando del vital elemento a los palestinos.
Está también el muro del Sahara Occidental, que el gobierno marroquí comenzó a construir en 1980, cuya longitud alcanza ya 2720 kilómetros, formado de muros de piedra y arena de 2,5 metros de alto, alambradas, campos minados y zanjas. Todo esto para cercar a los palestinos y sus anhelos de independencia. También Ceuta y Melilla, enclaves españoles en el norte de África, están rodeadas de sendos muros.
Y está el muro de Bagdad, una barrera de 5 kilómetros de largo y 3,6 metros de alto que el ejército estadounidense empezó a construir en 2007 en la capital irakí para dar una protección especial a su embajada y a organismos del subordinado gobierno de Irak.
Hay además un muro entre Irak y Kuwait, en la zona que fue el pretexto para la invasión norteamericana. Otro entre la India y Pakistán, en la controvertida región de Cachemira. Y también entre Egipto y Gaza, en el paso de Rafah, acordado entre los gobiernos egipcio e israelí por el tratado de paz de 1979, y que se utilizó para cercar la franja de Gaza tras la reciente agresión israelí.
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