Israel intercepta armas iraníes para Hezbolá
El Secretario General de las Naciones Unidas se congratuló de que la reunión tripartita mensual, que se realiza bajo la presidencia del comandante de la Finul con oficiales de los ejércitos de Israel y el Líbano, sigue siendo el principal mecanismo de contacto y coordinación que permite determinar las medidas para hacer respetar el cese de las hostilidades, pero constató, considerando los incidentes de Kherbet Selm, que la capacidad militar continúa comprometiendo la capacidad del estado libanés de ejercer plenamente su soberanía y su autoridad sobre la totalidad de su territorio.
Del mismo modo, se expresó sobre la presencia de bases militares de organizaciones armadas de grupos radicales palestinos en campos de refugiados palestinos cercanos a la frontera sirio-libanesa.
Si en su informe se cuidó de tomar posición sobre la crisis gubernamental libanesa y de las dificultades del primer ministro, Saad Hariri, para formar gobierno, el máximo funcionario de la organización internacional fue bastante explícito en sus declaraciones al diario francófono libanés «L´Orient le Jour» y declaró que «el arsenal del Hezbollah impide que el país pueda ser gobernado».
El mismo tema aparece por enésima vez en una columna del periodista Michel Touma en el mismo diario. Refiriéndose a la exhortación del líder de las Fuerzas Libanesas Samir Gragea al secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, a buscar un acuerdo patriótico entre chiítas, sunnitas y cristianos y todos los libaneses para mantener la unidad del país, reclama al líder pro-iraní unirse a las demás fuerzas políticas del país bajo el slogan «El Líbano primero».
Aparentemente, dadas las experiencias sufridas por el Líbano hasta ahora, termina su artículo con esta nota de claro pesimismo.»Sería necesario que a Hezbollah realmente le importaran los intereses de su comunidad en el Líbano por encima de los de su mentor regional, cuyos apetitos estratégicos transnacionales son visiblemente insaciables».
El tema no es nuevo. Hezbollah es la única milicia libanesa que se negó a desarmarse y como lo sabe cualquier estudiante de Derecho, la soberanía de un país depende del monopolio de la fuerza por el estado. Pero en el Líbano ese monopolio no existe. Más aún, Hezbollah tiene un mayor poder de fuego que el ejército libanés y depende económica y estructuralmente de Irán desde donde recibe presupuestos, armas y órdenes.
Como es ampliamente conocido, la organización armada shiíta complicó al Líbano en una guerra totalmente innecesaria con Israel en 2006, que dejó graves daños de infraestructura y dolorosas pérdidas humanas y no produjo beneficio alguno al estado o a la sociedad libanesa.
El 30 de octubre, uno de los hombres más respetados del Líbano, el patriarca de la Iglesia Maronita del Líbano, Nasrallah Sfeir, fue categórico en su condena de Hezbollah.
En una entrevista con el semanario «Massira» informada por la agencia AP dijo que Hezbollah sirve los intereses de Irán y no los del Líbano. A su juicio la coalición del 14 de marzo debió haberse hecho cargo del gobierno después de las elecciones parlamentarias del 7 de junio en lugar de perder el tiempo en interminables negociaciones con Hezbollah.
El patriarca maronita no es el único que está perdiendo la paciencia con las infructuosas negociaciones con la organización político-militar guiada por control remoto desde Teherán. En un blog de la organización cristiana libanesa «Consejo Mundial de la Revolución de los Cedros» un líder que quiso mantener su nombre en reserva criticó a los líderes de la coalición encabezada por Saad Hariri por no haber organizado la resistencia al terror de Hezbollah en mayo de 2008 y por hacer una concesión tras otra a la milicia dependiente de Irán.
Por otra parte, Hezbollah no pierde oportunidad de poner en evidencia su sectarismo totalmente contrario a la tradición libanesa de pluralismo y tolerancia. Por ejemplo, su más dramática preocupación en el momento es lograr la prohibición de un terrible libro «subversivo» que «atenta contra la identidad árabe» del Líbano : «El diario de Ana Frank». La ilusión de que es posible gobernar el Líbano con Hezbollah y no a pesar de Hezbollah ya está costando muy cara. Un título editorial del diario saudita «Al Riyadh» es muy expresivo al respecto. Dice: ¿Por qué el Líbano no habría de regresar a la tutela de Siria?
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