"Una nación intervenida". Fue "la firma de la infamia", según caracterizaron las fuerzas patrióticas

El acuerdo secreto sobre bases yankis en Colombia

Colombia pasa a ser una nación intervenida. Las bases serán un Estado dentro del Estado, bajo total dominio de Estados Unidos. Uribe arrastra por el suelo la soberanía del país. Ahora se ve claramente por qué se empeñó en mantener en secreto este documento ignominioso, que fue firmado el 30 de octubre por el canciller Jorge Bermúdez y el embajador William Brownfield en privado, sin que el pueblo colombiano y el mundo conocieran su texto. Fue «la firma de la infamia», según caracterizaron las fuerzas patrióticas colombianas (ver la nota del día 3, «Las bases yankis en Colombia»). En la cumbre de la Unasur, en Bariloche el 28 de agosto, todos los países de América le pidieron a Uribe que mostrara el texto, y reiteraron el pedido en varias ocasiones posteriores, y siempre se negó. Ahora se ve por qué.

Se titula «Acuerdo complementario para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre los Gobiernos de la República de Colombia y de los Estados Unidos de América», lleva fecha del 03/11/09 y comprende XXV artículos y un preámbulo, en el cual se citan como antecedentes el Tratado de Asistencia Militar recíproco de 1952 y el Plan Colombia (que es ley de EEUU y que tiene fondos en su presupuesto).

El punto 1 del artículo IV permite a las fuerzas armadas de EEUU el acceso y uso de las siete bases militares en territorio colombiano, que se enumeran del siguiente modo: «Base aérea Germán Olano Moreno, Palanquero; base aérea Alberto Pawells Rodríguez, Malambo; fuerte militar de Tolemaida, Nilo; fuerte militar Larandia, Florencia; base aérea Capitán Luis Fernández Gómez Niño, Apiay; base naval ARC Bolívar en Cartagena, y base naval ARC Málaga en Bahía de Málaga», permitiendo además ­agrega el texto­ «el acceso y uso de las demás instalaciones y ubicaciones que se convengan».

Allí las tropas estadounidenses (que se dividen en fuerzas del ejército y contratistas, o sea mercenarios) podrán hacer lo que se les dé la gana: moverse libremente dentro de las instalaciones y entre ellas (puntos 2 y 3); los edificios, las estructuras inamovibles y los montajes construidos por los Estados Unidos serán para su uso (punto 4), y se los entregarán a Colombia cuando hayan terminado de utilizarlas (punto 7) o sea, para las calandrias griegas, como decía el paisano. Además, las aeronaves de EEUU serán autorizadas a entrar al territorio colombiano y realizar operaciones de sobrevuelo y aterrizaje por su cuenta, sin estar sujetas al pago de los derechos de navegación aérea, sobrevuelo, aterrizaje y parqueo en rampa.

A Colombia se le concede graciosamente el derecho a tener un observador aéreo a bordo. Los buques de EEUU recibirán el mismo tratamiento y privilegios que los buques de guerra, no pagarán las tasas de señalización marítima y fondeo y no se someterán a abordaje e inspección (artículo VI, 2 y 4).

La inmunidad absoluta para todo el personal militar estadounidense (y los contratados) que actúen en las bases se asegura hasta el más mínimo detalle en los capítulos VIII y IX. El punto 3 del VIII establece que «Colombia garantizará (…) el estatus de inmunidad del personal de los Estados Unidos y sus personas a cargo, que sean sospechosos de una actividad criminal en Colombia y los entregarán a las autoridades diplomáticas o militares apropiadas de los Estados Unidos». Más adelante (punto 4) reitera que «los Estados Unidos podrán ejercer autoridad disciplinaria sobre el personal militar de los Estados Unidos en Colombia».

O sea que Colombia no tocará pito en los crímenes y atentados que cometan las tropas norteamericanas en territorio colombiano, como suelen hacerlo desde las bases que detentan por el mundo.

Si hay controversias, las mismas «no se remitirán nunca a ninguna corte o tribunal nacional o internacional u organismo similar ni a terceros» (artículo XXIV).

Más aún, este personal puede entrar y salir de Colombia sin presentar pasaporte o visa (artículo IX, 1). Se les exonera del pago de todas las tarifas, aranceles e impuestos y demás tributos para la importación, adquisición y utilización de bienes en Colombia, incluidos los que son para su propio uso. Estos no serán objeto de inspección.

El título de propiedad de esos bienes sigue perteneciendo a Estados Unidos y podrán sacarse de Colombia en cualquier momento.

Los ingresos de este personal no estarán sometidos a gravámenes en Colombia (artículo XVIII, 2). Está autorizado a usar su uniforme y a portar armas, sin limitación (artículo XV). Reiteramos: forman un Estado dentro del Estado.

Una serie de disposiciones prevén, de hecho, la actuación del personal militar norteamericano fuera de los límites de Colombia.

Es lo que ocurría desde la base de Manta en Ecuador, de donde EEUU fue expulsado por el gobierno del presidente Correa. En los debates de la cumbre de Bariloche, el presidente Chávez leyó un documento actual del Comando de movilidad aérea de las Fuerzas Aéreas de EEUU, que establece normas para operaciones de todo tipo (y no sólo contra el narcotráfico, motivo que siempre se aduce) desde bases militares en un radio de acción que abarca prácticamente toda América del Sur y se proyecta al Africa.

Allí se lee: «Recientemente, el Comando Sur ha tomado interés en localizar una localidad de América del Sur que pudiera utilizarse tanto para operaciones antidrogas como de movilidad, y para ello ha identificado la localidad de Palanquero como una localidad segura para esta cooperación». Precisamente, Palanquero está citado en primer término en el acuerdo, y es el centro de todo el operativo.

Los presidentes Chávez, Correa y Evo Morales han señalado que las mencionadas «operaciones de movilidad» entrañan amenazas de agresión contra sus países.

En el punto 3 del artículo IX se establece que Colombia facilitará la entrada y salida sin demora del país del personal de EEUU (y los contratados) para llevar a cabo sus actividades en el marco del acuerdo, sin especificar el destino.

O sea que está previsto que actúen fuera de Colombia.

Esto se ve facilitado además por el hecho de que el acuerdo prevé que EEUU establezca estaciones receptoras por satélite para la difusión de radio y TV, sin trámite o concesión de licencias y sin costo alguno para EEUU. En otros términos, una amplia red de espionaje a escala continental.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje