El general retirado Reynaldo Bignone, de 81 años, último dictador argentino, entre 1982 y 1983, se sentó ayer en el banquillo de los acusados de un tribunal, al iniciarse un juicio oral contra él por crímenes de lesa humanidad en la dictadura, dijo una fuente judicial.
Bignone, quien cumple arresto domiciliario, está acusado de los delitos de secuestro y torturas contra 56 víctimas, ocurridos en los centros clandestinos de detención conocidos como “La casita” y “El campito”, que funcionaron en el cuartel militar de Campo de Mayo, en la periferia oeste de Buenos Aires.
El militar asumió la presidencia de facto de la dictadura (1976-1983) en julio de 1982.
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