Propuso un gobierno de "unidad nacional" para enfrentar la crisis

De la Rúa pide potestades extraordinarias al Congreso por el plazo de un año

Redacción y agencias

 

«He convocado a todos para conformar un acuerdo de unidad nacional, mi misión como presidente es crear una alternativa política que lleve al país al horizonte que se merece», dijo De la Rúa en un breve discurso televisado por cadena, postergado en dos oportunidades y que finalmente se emitió a las 22.15. «También he decidido solicitar al Congreso de la nación las facultades especiales del artículo 76 de la Constitución que permite delegar en el Poder Ejecutivo en una situación de emergencia por la que hoy vivimos», explicó. El viernes, el ministro de Economía Ricardo López Murphy anunció un plan de recortes fiscales de 1.962 millones de dólares para 2001, que motivó la renuncia de tres ministros y de seis funcionarios de alta jerarquía, pertenecientes al ala izquierda de la Alianza en el poder. «He recibido respuestas responsables y patrióticas del espectro político para un gran acuerdo histórico en beneficio del pueblo, esa es la gran noticia», agregó. «La reacción es inmediata, de conjunto de la nación, no hay más espacio para sobreponer intereses sectoriales o de partidos políticos por encima del interés de los argentinos», dijo De la Rúa.

 

Cavallo y los demás

El mandatario pasó reunido la mayor parte de la jornada con el economista Domingo Cavallo, jefe de la cuarta mayor fuerza política en Argentina, quien dijo que está dispuesto a unirse al gobierno «en la posición que se lo requiera». El nombre de Cavallo, quien saltó a la fama en 1990 al implementar el tipo de cambio fijo que ata al peso con el dólar en una equivalencia de uno a uno, se mencionaba para ocupar las funciones de jefe de gabinete ministerial. A la salida de la casa presidencial, Cavallo señaló que existía buen clima político para lograr el acuerdo, a pesar de que la oposición política declaró su rechazo al paquete económico y los gremios anunciaron acciones de protesta para la semana próxima (ver página 32).

Según trascendió ayer en Argentina, Cavallo habría puesto tres condiciones para integrarse al gabinete: acuerdo político que amplíe la base de sustentación del gobierno, renegociación de la deuda externa y potestades extraordinarias para legislar durante un año. Cavallo inició ayer mismo, después de reunirse con sus principales colaboradores, una ronda de contactos que en principio incluyeron a los principales referentes peronistas y al Frepaso.

Al cierre de nuestra edición continuaban reunidos De la Rúa con dirigentes radicales, Carlos «Chacho» Alvarez con la cúpula del Frepaso y Cavallo con su equipo analizando la delicada situación política y económica.

López Murphy el flamante ministro de Economía que desató una verdadera tormenta política al anunciar el «ajustazo» el viernes, postergó un viaje a Chile y siguió de cerca todas las negociaciones.

Las conversaciones políticas tienen un primer obstáculo a superar: mientras De la Rúa busca un nuevo sustento político para la concepción económica que encarna López Murphy y también Cavallo, el resto de las fuerzas políticas se aviene a un acuerdo siempre y cuando se quite de arriba de la mesa el «ajustazo».

El ex presidente Carlos Menem expresó ayer inmediatamente su apoyo al llamado de De la Rúa, sin embargo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Ruckauf, otro de los principales referentes peronistas fue muy duro. El gobernador Ruckauf rechazó ayer las medidas económicas y dijo que «ningún legislador peronista votará los recortes para las provincias y para la educación».

El Frepaso, que hizo renunciar a todos los dirigentes que ocupaban cargos en el gobierno, se consideró «indignado» por el ajuste, pero no parece decidido a dejar a sus socios radicales solos. Las críticas crecen incluso dentro del radicalismo, el partido de De la Rúa.

A los cuestionamientos formulados por Raúl Alfonsín y a la renuncia del ministro del Interior, Alfredo Storani, se agregó ayer el influyente senador López Moureau.

El senador radical reclamó que «la unidad nacional sea para el crecimiento de Argentina y no para salvar el ajustazo» y sin nombrar a Cavallo lo cuestionó con crudeza: «Aquí no hay mesías, ni salvadores».

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