IX Encuentro en Managua: "La izquierda frente al nuevo siglo; la lucha continúa"

El foro de São Paulo avizora gobiernos progresistas y de izquierda en América

Ofició de anfitrión en la capital nicaragüense el Frente Sandinista de Liberación Nacional y concurrieron a la cita 298 delegados de 38 países, en su mayoría latinoamericanos y caribeños, más Estados Unidos, a los que se sumaron 10 países de Europa (España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Yugoslavia, Dinamarca, Noruega y Suecia), entre las naciones asiáticas China, Vietnam, Laos, Corea del Norte, Irak y Palestina, así como Libia en representación de Africa.

El camino recorrido en 10 años

De alguna manera, la historia del Foro de São Paulo ha venido reflejando la trayectoria de los pueblos de América Latina en la última década, su curso contradictorio, sus avances y retrocesos. En líneas generales, el balance de su actividad propia resulta auspicioso.

En su discurso en la inauguración del Encuentro, Lula señaló: «Las fuerzas integrantes del Foro hemos madurado y somos una alternativa de gobierno y de poder en varios países. Hemos dejado de ser reunión de partidos minúsculos, apenas contestatarios. No está lejano el día en que nos vamos a reunir no como partidos de oposición sino de gobierno, ya que la izquierda va a gobernar varios países de América Latina». Puso como ejemplos los avances registrados en países como Uruguay y El Salvador, así como en Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez realiza «una verdadera revolución democrática».

En el mismo sentido, midió el camino recorrido desde su encuentro inaugural en São Paulo, en julio de 1990. Su objetivo era apenas que la izquierda, en sus diversas manifestaciones y tendencias, pudiera entenderse y dialogar entre sí para comenzar a superar la dispersión. Los argentinos –por ejemplo– sólo se ponían de acuerdo sobre los méritos de Maradona. Discutíamos la crisis del socialismo, mientras el pensamiento único se enseñoreaba del mundo y el neoliberalismo aparecía como la nueva doctrina mundial, sostenida en América Latina por gobernantes del tipo Menem, Collor o Salinas. Era también el momento de la crisis de los paradigmas socialistas: el de los países de Europa del este y el de la socialdemocracia. Hoy, pasados 10 años, constatamos el fracaso del neoliberalismo: nunca hubo tanta riqueza concentrada en pocas manos, y tanta miseria para miles de millones. Por ende –concluyó el líder del PT– nuestro desafío actual es presentar alternativas con vistas a una sociedad justa, fraterna, solidaria y –¿por qué no decirlo?– socialista».

Un punto de inflexión histórica

En su informe sobre la labor de la Secretaría Ejecutiva, el brasileño Marco Aurelio García opinó que nos hallamos en un momento de inflexión histórica. En el año 2000 estamos planteando la construcción de alternativas ante el fracaso del neoliberalismo en América Latina. Así como el capitalismo se globaliza, buscamos globalizar nuestra reflexión, sin dejar de respetar las diferentes realidades de nuestros países. Apuntamos hacia la crítica del capitalismo en América Latina, y reafirmamos nuestra vocación de gobierno y de poder.

Estimó que, a través de discusiones a menudo ásperas e intensas, hoy se ha logrado establecer un piso de consenso (que significa la constatación de las diferencias, la comprensión de las diversas posiciones) para que el FSP funcione cabalmente como espacio de intercambio de opiniones y de promoción de acciones comunes de beneficio colectivo, sobre todo en el plano de la solidaridad. Hace falta garantizar una presencia más constante del Foro en el continente y en el mundo, una respuesta rápida a las solicitaciones urgentes, y a la vez una reflexión estratégica sobre nuestra América que podría viabilizarse a través de seminarios regionales, en una auténtica descentralización de las labores del Foro.

En resumidas cuentas: en estos 10 años se ha configurado un agrupamiento de partidos y movimientos de izquierda dotado de una presencia real en América Latina, a pesar de que es desparejo y falta incorporar fuerzas significativas (por ejemplo en Argentina y en Chile, como rompe los ojos). El FSP es hoy uno de los más importantes conglomerados de izquierda existentes en el mundo.

Proyección hacia el gobierno

Los tres días de debates en Managua mostaron a esta izquierda (que el Foro contribuyó en grado apreciable a hacer madurar y a enriquecerse con experiencias colectivas), dotada de real vocación de gobierno y de poder. En varios países, la posibilidad de alcanzar el gobierno es una realidad, y en tal sentido se destacó la experiencia de Uruguay, donde la izquierda unida ha llegado a situarse como principal fuerza política. En El Salvador, hay un viraje a la izquierda y el FMLN disputa palmo a palmo con Arena el primer lugar; según informó Schafik Jorge Handal en el acto de clausura (que se efectuó en Niquinohomo, cuna del «general de los hombres libres», Augusto César Sandino) aparece a la cabeza en las encuestas para las elecciones de diputados y alcaldes del 12 de marzo, con posibilidades de ganar 10 de las 14 capitales departamentales por su oposición decidida a la política de privatizaciones emprendida por el gobierno y que abarca a la salud pública, la seguridad social, la educación, la carreteras, aeropuertos y el principal puerto. Una situación análoga se presenta en Brasil en vísperas de las elecciones muncipales de este año, que situarán sin duda a las diversas fuerzas de izquierda en condiciones de acordar una fórmula unitaria para las presidenciales venideras.

Sobre Venezuela, el documento final del Encuentro, titulado «Declaración de Niquinohomo», señala: «El singular proceso político que se desarrolla en Venezuela, bajo la conducción del presidente Hugo Chávez Frías, ha logrado desarticular el sistema político corrupto, fraudulento e ineficiente que se había impuesto en el país durante casi cuatro décadas. Saludamos las importantes medidas del gobierno para garantizar la soberanía nacional y rechazamos cualquier injerencia foránea que pueda poner en peligro el avance pacífico de este proceso revolucionario».

En Guatemala, que será sede del próximo Encuentro, la presencia de la Alianza Nueva Nación (ANN) tras la firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) cambia radicalmente el cuadro político y abre posibilidades renovadas a las fuerzas populares. Panamá asumió su plena soberanía sobre el Canal, lo que configura una victoria de todo el continente, y debe afrentar los intentos de pervivencia de los antiguos colonizadores. En Ecuador, las amplias movilizaciones populares han grabado profundamente su sello, con una participación muy destacada de los sectores indígenas, un hecho relevante para muchos países de América Latina. Han sido igualmente notorios los avances de las fuerzas democráticas en Argentina (con la derrota del menemismo) y en Chile (con la derrota de la derecha). También México enfrenta este año una trascendente instancia electoral en que participa el PRD, caracterizado integrante del Foro desde sus orígenes.

La realización misma del Encuentro en Nicaragua permitió valorar los alcances de la revolución popular sandinista, que veinte años atrás, bajo la conducción del FSLN, dio al traste con la sanguinaria dictadura de Somoza, sostenida por el imperio.

La complejísima situación imperante en Colombia fue objeto de un minucioso análisis con participación de todos los países limítrofes, de lo cual daremos cuenta en nota especial.

Unidad de la izquierda en el continente y en el mundo

Todos los miembros del Encuentro eran conscientes de que los avances son fruto de la unidad de las fuerzas de izquierda en cada país y de su
enlace continental en el ámbito del FSP. A la vez, este conglomerado de izquierda procura anudar contactos y estrechar vínculos con las fuerzas de izquierda de otros continentes.

En este plano se destaca la importancia de la participación de un importante núcleo de partidos de países europeos. En el debate general, y también en varias reuniones del Grupo de Trabajo del Foro con dichos partidos, el tema fue abordado en todas sus facetas. No es la primera vez que esto ocurre, aunque hasta hoy los resultados no hayan sido satisfactorios. La complejidad del problema radica en que los partidos de izquierda europeos no conforman un único bloque sino varios, a tenor de sus convicciones ideológicas. Por lo cual ha sido imposible reunirse con todos a la vez. Se dieron pasos para comenzar a intercambiar opiniones con los grupos de partidos europeos que manifestaron su abierta disposición en ese sentido, como el Partido del Socialismo Democrático de Alemania o el PC francés. Este sería un primer paso, para el cual está abierta la posibilidad de utilizar como sede el Parlamento Europeo en Estrasburgo. Posteriormente se concertarían las etapas subsiguientes, lo que requerirá nuevos esfuerzos. En todo caso, se trata de intercambiar puntos de vista y eventualmente organizar acciones comunes por objetivos que interesan al conjunto de la humanidad.

Se hizo hincapié en las dimensiones extraordinarias que alcanzó la protesta colectiva en Seattle, lo que determinó el fracaso de la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC). También repercutió en el Encuentro el tema de la lucha contra el fascismo de Haider en Austria, expuesto por delegados de partidos de izquierda de ese país. Así como la solidaridad con la OLP, también presente, en su justa lucha. El Encuentro alcanzó de esta suerte una dimensión internacional.

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