ATAQUE DE TALIBANES

Seis empleados extranjeros de la ONU y dos policías murieron ayer miércoles en la mañana en el centro de Kabul en un nuevo ataque suicida reivindicado por los talibanes, que lo calificaron de «primera etapa» de su campaña contra la segunda vuelta de las presidenciales.

La policía informó además que un cadáver carbonizado sin identificar fue encontrado en el lugar del ataque, que terminó a las 8.30 horas después de tres horas de tiroteo y explosiones.

Los tres talibanes murieron durante el ataque, indicó el portavoz del ministerio del Interior afgano, Zemarai Bashary, sin poder precisar si los atacantes se hicieron estallar o fueron abatidos.

Poco después, dos cohetes fueron disparados contra el hotel de lujo Serana y cayeron en el jardín sin provocar víctimas, anunció la policía.

En el ataque en Kabul contra la residencia donde habitaban empleados de Naciones Unidas «tenemos seis empleados de la ONU muertos y nueve heridos, algunos de ellos graves», declaró a la AFP un portavoz de la organización en Kabul, Adrian Edwards, precisando que las víctimas eran todas de nacionalidad extranjera.

Un estadounidense figura entre los muertos, según indicó en una declaración la embajada de Estados Unidos en Kabul.

Además, dos policías fueron muertos, indicó la policía de Kabul. El presidente afgano Hamid Karzai ordenó el miércoles que se disponga una seguridad reforzada para las organizaciones internacionales en Kabul, calificando al ataque de «odioso e inhumano». El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó el «despreciable y brutal» ataque, pero dijo que las Naciones Unidas permanecerán comprometidas con Afganistán.

«Las Naciones Unidas siguen decididas a continuar el trabajo que realiza en el país», dijo.

En la misma sintonía, el jefe de la misión de la ONU en Afganistán, Kai Eide, declaró a la prensa que «este ataque (…) no disuadirá a la ONU de continuar su trabajo para construir, reconstruir y garantizar un mejor futuro para el pueblo afgano». La Unión Europea (UE) está «conmocionada y consternada por el ataque el miércoles contra el personal de la ONU en Kabul», declaró la presidencia sueca del bloque en un comunicado. En Bruselas, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, condenó el ataque y estimó que prueba que los talibanes son enemigos del pueblo afgano. Los talibanes reivindicaron el ataque indicando que se trataba de una «primera etapa» en su campaña de desestabilización de la elección.

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