Reforma laboral al Senado

El proyecto de ley gubernamental de reforma laboral, que en la noche del jueves logró media sanción en la Cámara de Diputados en la que el oficialismo es la primera minoría, pasó a discusión del Senado, controlado por una mayoría opositora peronista.

Aunque la mayor parte del bloque de la Cámara Alta proclama cierta voluntad de diálogo con el gobierno socialdemócrata de Fernando de la Rúa y analizar alternativas para introducirle modificaciones, este viernes se escucharon primeras reacciones de eventual futuro duro debate.

Ya en 1984, los peronistas bloquearon un proyecto de reforma laboral que pretendió convertir en ley el ex presidente socialdemócrata Raúl Alfonsín (1983/1989).

El peronismo cuenta con 38 bancas sobre un total de 72, aunque hay cinco lugares que no están cubiertos.

Las principales discusiones se plantean por la descentralización de las negociaciones colectivas a cambio de mantener los aportes obligatorios de los trabajadores en manos de los sindicatos, así como la eliminación de la ultraactividad (permanencia de acuerdos por más de 20 años) a fin de obtener la renovación de los convenios en un plazo de cuatro años.

Igualmente –según la intención oficial para favorecer el empleo; la desocupación actual llega casi al 14%– se elevan de un mes a tres o seis meses renovables los períodos de pruebas sin protección legal de los aspirantes.

El senador peronista Ricardo Branda adelantó públicamente que «estoy en contra de la ley y no la voy a votar. No es una reforma laboral porque no se habla de las condiciones de trabajo. Primero hay que reactivar la economía».

Según dijo el legislador en declaraciones radiales, «lo que quiere el gobierno es dividir al sindicalismo, porque si no deberían haber actuado de otra manera y no enviar una ley al Congreso antes de consensuar».

«No vamos a actuar en forma histórica

De su lado el presidente del bloque de senadores peronistas, Augusto Alasino, consideró este viernes «estratégica» la necesidad de que el PJ (Partido Justicialista) vote unido el proyecto de reforma», en declaraciones en el Congreso.

Subrayó, incluso, que se deberá preservar la unidad de acción del PJ debido a que las discusiones por la iniciativa ya dividieron a la central obrera mayoritaria, Confederación General del Trabajo (CGT).

La iniciativa del gobierno, reclamada por los empresarios y el Fondo Monetario Internacional (FMI), fue aprobada en general en Diputados por 133 votos a favor, 88 en contra y tres abstenciones.

Esa mayoría fue conseguida con votos propios, más los del partido Acción por la República, del ex ministro de Economía

Domingo Cavallo (sin representación en el Senado) y agrupaciones provinciales.

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