Los talibanes llaman al boicot y amenazan con más violencia
Pese a que los mandos militares occidentales insisten en que pueden garantizar que los comicios se celebren en un clima pacífico, la advertencia talibán amenaza con reducir la participación.
«El emirato islámico (de Afganistán) informa de nuevo al pueblo que nadie debe participar en este proceso estadounidense y que debe boicotear el proceso», señala un comunicado talibán enviado a la AFP por correo electrónico.
«Los muyaidines están preparados para derrotar este proceso», agregó, aclarando que «todo el que participe y resulte herido será responsable de su situación», añade.
Es la primera reacción de los insurgentes desde el anuncio de la segunda vuelta. Estas amenazas, así como la falta de confianza de los afganos en sus políticos, hacen temer una participación muy inferior a la de la primera vuelta, donde no superó el 38,7% a nivel nacional y a veces fue de sólo 5% en los bastiones insurgentes del sur.
En la segunda vuelta de la elección presidencial se enfrentarán el ex ministro de Relaciones Exteriores Abdulá Abdulá y el presidente saliente Hamid Karzai, que llegó al poder a fines de 2001 después de la derrota de los talibanes por fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos.
Ocho años después, los islamistas llevan a cabo ataques cada vez más violentos, sobre todo en su bastión del sur.
Unos 200 incidentes violentos registrados durante la primera vuelta fueron atribuidos a los talibanes, incluyendo amputaciones de dedos embadurnados de tinta, como prueba de que habían votado, y ataques contra locales de votación.
Luego de fuertes presiones diplomáticas, el presidente saliente aceptó esta semana disputar una segunda vuelta, después de que más de un millón de votos fraudulentos para Karzai, o sea la tercera parte de los escrutados, fueran anulados, llevando su resultado a 49,67%, contra 30,59% para Abdulá.
Pero su portavoz de campaña, Waheed Omar, subrayó que Karzai sólo «aceptó la decisión» de una segunda vuelta «por la estabilidad política, por el futuro de la democracia en Afganistán».
La Comisión Electoral Independiente (CEI) comenzó a enviar el material de votación, incluidas papeletas con sólo dos nombres y tinta indeleble, a todos los colegios electorales del país.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, Karzai y Abdulá todavía están negociando para tratar de concluir un acuerdo que evite una nueva votación.
Sin embargo, en una entrevista el viernes con la CNN, Abdulá excluyó la posibilidad de participar en un eventual gobierno con Karzai y acusó a Karzai y a la CEI, considerada favorable al presidente saliente, de haber participado en los fraudes.
El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, deseó un «acuerdo» entre ambos candidatos con miras a un «gobierno de unidad nacional», sin precisar si lo quiere antes o después de la segunda vuelta.
Por su parte, el representante especial de la ONU en Afganistán, Kai Eide, dijo que «tenía garantías de la CEI» de que no se empleará al personal implicado directa o indirectamente en los fraudes.
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