El miércoles 28. En la Asamblea General de las Naciones Unidas

Poner fin al bloqueo a Cuba

En 2008 la resolución se aprobó por 17ª vez consecutiva, y por 185 votos contra 3 (EEUU, Israel y un islote bajo fideicomiso estadounidense). Es la votación más alta alcanzada por esta resolución en la ONU, y probablemente la que concitó el mayor número de voluntades en su favor entre todas las decisiones del organismo mundial.

En un documento exhaustivo preparado por el gobierno cubano y que servirá de base para el debate, se dice a este respecto: «La Asamblea General, con el voto favorable de 185 de sus miembros, reiteró de modo categórico el llamado a que se discontinúe esta política ilegal y genocida que impone el gobierno de los Estados Unidos al pueblo cubano. Ese apoyo de la comunidad internacional es coherente con su rechazo a la aplicación de medidas económicas, comerciales y financieras unilaterales con efectos extraterritoriales y que son contrarias al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas». Pasa en revista la legislación norteamericana a este respecto, incluyendo la ley Torricelli y la ley Helms-Burton y concluye que «ningún bloqueo ha sido tan abarcador y brutal contra un pueblo como el que los Estados Unidos han mantenido contra Cuba», lo que implica a la vez un acto de genocidio y un acto de guerra económica, de acuerdo a la legislación internacional vigente.

El daño económico directo causado a Cuba por el bloqueo de EEUU es estimado en el documento (desde sus orígenes en 1962 a diciembre 2008) en nada menos que 96 mil millones de dólares, cifra que superaría los 236 mil millones de dólares si se consideran las cotizaciones actuales del dólar. En la conclusión final se dice: «El bloqueo viola el Derecho Internacional. Es contrario a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Constituye una trasgresión del derecho a la paz, al desarrollo y la seguridad de un Estado soberano. Es, en su esencia y sus objetivos, un acto de agresión unilateral y una amenaza permanente contra la estabilidad de un país. Constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos de todo un pueblo. Viola también los derechos constitucionales del pueblo norteamericano, al quebrantar su voluntad de viajar a Cuba. Viola, además, los derechos de muchos otros Estados por su carácter extraterritorial».

Esto es lo que piensa el mundo entero. Lo muestra la contundencia de todos los pronunciamientos al respecto. Lo revelan también las múltiples resoluciones de órganos internacionales en el último año, que el documento pasa en revista (ministros de Relaciones Exteriores de los No Alineados, Cumbre América Latina y el Caribe-Unión Europea, Grupo de Estados de Africa, Caribe y Pacífico, Cumbre Cuba-Caricom, Cumbre América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, varias reuniones del ALBA). Se consignan también expresiones crecientes de oposición al bloqueo en los propios EEUU.

Un extenso capítulo, documentado paso a paso, muestra una larga serie de agresiones perpetradas contra Cuba por aplicación del bloqueo en el último año. En primer término figuran las afectaciones a la salud pública y a la salud de los niños. Por ejemplo, por la prohibición de adquisición de equipos especializados y materiales apropiados, lo que se extiende a empresas no estadounidenses. La extraterritorialidad abarca muchos aspectos de la alimentación, con el consiguiente recargo en los precios de adquisición de los productos. Lo mismo acontece en los terrenos de la educación y la comunicación, en los intercambios en la esfera cultural (negación de visa a Silvio Rodríguez para el concierto de homenaje a Pete Seeger), en el deporte, en los transportes, más el encarecimiento sensible del financiamiento externo en todos los rubros. También se examinan los efectos del bloqueo en el robo de marcas (caso Havana Club), en las industrias de la construcción y azucarera, en la sidero-mecánica y ligera, en la aeronáutica civil, en ciencia, tecnología y medio ambiente. Se analizan los graves daños a la industria turística. Cada afirmación está asentada en una serie de hechos concretos.

En este cuadro se enjuicia la política practicada por Obama desde enero. Se reconoce que ha eliminado las restricciones a las visitas familiares de los cubanos residentes en EEUU, así como las restricciones al envío de remesas de cubano-americanos a familiares en Cuba; y se otorgaron licencias para que empresas norteamericanas amplíen operaciones de telecomunicaciones con la isla. No obstante, «si bien reparan en parte una grave injusticia», se mantiene la prohibición de viajar a cubanos que no tengan familiares en el país, y la prohibición de los ciudadanos norteamericanos a viajar libremente a Cuba, único país del mundo que tiene esa restricción. En cuanto a las telecomunicaciones, no se ha anunciado ninguna regulación que debe acompañar la medida, y sin la cual ésta es inconducente

Sobre el bloqueo, «nada esencial ha cambiado desde la llegada al poder del nuevo gobierno estadounidense establecido en enero de 2009″, dice el documento. La resolución 63/7 de la ONU del año pasado no se ha cumplido. Y eso es lo que el miércoles próximo deberá encarar la Asamblea General de la ONU.

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