Mesa de Diálogo. Los golpistas dilatan la restitución de Manuel Zelaya

Micheletti frustra acuerdo

Manuel Zelaya denunció en la noche del viernes «la burla y bofetada que el Sr. Micheletti ha inferido al pueblo hondureño y a la comunidad internacional, boicoteando el diálogo y usándolo como método de dilación para sostenerse arbitrariamente en el poder».

Agrega el presidente constitucional: «No estamos dispuestos a perder los derechos del pueblo legitimando este golpe de Estado. No aceptamos que se militarice la sociedad y que el presidente de Honduras sea nombrado en las cúpulas de las Fuerzas Armadas. No estamos dispuestos a permitir que nos roben la democracia, ya que es un bien supremo de la sociedad y es el único camino para enfrentar los problemas de la tercera economía más pobre de Latinoamérica. Alertamos que las violaciones permanentes de los derechos humanos, la cancelación de las libertades públicas y la confiscación de medios de comunicación tales como Canal 36 y Radio Globo son la preparación de un gran fraude político-electoral».

En consecuencia, convoca a los cancilleres de la OEA con el fin de que aumenten las medidas comerciales y económicas que condenan al régimen de facto; llama a los candidatos presidenciales antigolpistas, César Ham y Carlos H. Reyes, a que denuncien los vicios del proceso electoral y el fraude que se prepara; y llama a la población a que persista en la resistencia (que no ha cesado un solo día, y que se renovó sin tregua, a pesar de la represión, en medio del proceso de la mesa de diálogo) «hasta lograr un triunfo para el pueblo y una derrota para la dictadura».

Hemos podido seguir, hora por hora, el proceso de negociación en la mesa de diálogo durante las últimas jornadas, a través de informaciones emanadas directamente desde el Hotel Clarion. El primer plazo dado por Zelaya se cumplió la medianoche del jueves, pero lo extendió para otorgar una nueva oportunidad al diálogo, y luego la delegación de Micheletti pidió 3 horas más. Se había llegado a acuerdos en cuanto a la designación de un gabinete de unidad, la celebración de elecciones el 29 de noviembre, el tema de la amnistía, la renuncia a convocar en lo inmediato una Asamblea Constituyente, pero el punto en que la dictadura se mostraba irreductible (y lo sigue siendo) es la restitución de Zelaya. La delegación de éste (constituida por su ministro de Gobernación Víctor Meza, su ministra de Trabajo Mayra Mejía y el asesor legal Rodil Rivera), entiende que el tema debe ser resuelto por el Congreso Nacional, donde están representados todos los partidos. El régimen de facto propone que quede a cargo de la Corte Suprema de Justicia, lo cual, en opinión de Meza, es absurdo, porque la misma ya emitió una opinión al respecto, lo que la descalifica como órgano imparcial. Luego Meza elevó la contrapuesta de que decidiera el Congreso previa consulta incluso con la Corte, si así lo desea. Sostuvo que el Congreso, el órgano político por excelencia, debería reunirse de inmediato, anular la denominada «sustitución presidencial» emitida por el mismo órgano, discutir y resolver en el mismo día.

Pero eso no ha sucedido. Y queda en claro, una vez más, que Micheletti maniobra para posponer una solución y aplicar la política del hecho consumado, sin abandonar el cargo que ocupa en forma ilegítima. Mientras tanto, continúa la represión, los atentados contra la embajada de Brasil donde se alojan en condiciones precarias el presidente Zelaya y sus allegados desde el 21 de setiembre, los focos de los reflectores (al parecer provistos por la empresa del candidato del Partido Liberal Elvin Santos) apuntados contra la embajada, los ruidos nocturnos estruendosos para impedir dormir a los moradores. Una actitud inaudita, que pinta de cuerpo entero a los golpistas.

Todo esto fue denunciado por la canciller legítima hondureña Patricia Rodas en la VII Cumbre del ALBA que se efectúa en Cochabamba, Bolivia, donde anunció que «el diálogo en Honduras ha sido roto por la intransigencia del régimen de facto». Rodas destacó los esfuerzos continuos de Zelaya por darle «una oportunidad más a la paz», en los marcos del Acuerdo de San José. En la reunión cumbre hubo pronunciamientos categóricos de todos los países integrantes a favor de la vuelta de la democracia en Honduras y la restitución de Zelaya. En la reunión se acordó además decretar mayores sanciones económicas y comerciales de parte de los demás países integrantes (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Dominica, Antigua y Barbuda) contra la dictadura hondureña, y solicitar a la ONU que adopte medidas para preservar la embajada de Brasil en Tegucigalpa.

En el mismo sentido, Chile y Gran Bretaña, a través del canciller Mariano Fernández y el subsecretario de Estado Chris Bryant reunidos en Santiago, condenaron el golpe en Honduras y llamaron a una solución democrática de la crisis. El portavoz del Departamento de Estado Robert Wood instó al gobierno de facto y a Zelaya a cerrar el acuerdo en base al documento de San José. Lo hizo cuando Víctor Meza, delegado de Zelaya, y Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema y representante de Micheletti, dijeron por separado que se había acordado «un texto único» en la mesa de diálogo. Pero luego el gobierno de facto anunció que no se llegó al acuerdo. En eso estamos.

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