MONDO CANE

Unos 1.300 policías de la Ciudad de México fueron puestos a dieta para bajar sus kilos de más como parte de un programa de combate de la obesidad de las secretarías de Seguridad Pública y de Salud de la megaurbe, informaron autoridades locales.

En una ceremonia pública en la que fueron pesados, medidos y se les tomó la presión y muestras de sangre, los uniformados recibieron distintas recomendaciones para mejorar sus hábitos alimenticios y hacer ejercicios que les permitan reducir su peso.

«No se puede pedir que dejen de comer tortas (pan con diversos rellenos) y tacos, lo que sí podemos decirles es que si hoy se comen una torta tendrán que balancearlo en el siguiente alimento con algunas verduras, les estamos enseñando a comer», dijo Nora Frías, subsecretaria de Participación Ciudadana de la policía local.

Según cifras de la secretaría de Seguridad Pública, siete de cada diez policías de la capital padecen obesidad, derivada sobre todo del hecho de que consumen alimentos en la calle, altos en carbohidratos y grasas, y beben gaseosas azucaradas.

«Queremos ver que se activen físicamente, que caminen por lo menos 10 minutos y que muevan el cuerpo con una serie de ejercicios; además, tenemos nuestro servicio médico cerca de ellos, para decirles qué es lo que deben hacer», añadió Frías.

Los policías serán sometidos a una revisión médica mensual y dentro de seis meses serán pesados nuevamente para medir su progreso en la pérdida de los kilos de más.

Según cifras del ministerio de Salud mexicano, el 40% de los adultos de este país padece sobrepeso y el 30% obesidad, mientras que en los niños de cinco a once años el sobrepeso y la obesidad afectan al 26% y entre los adolescentes al 30%.

México es considerado el segundo país con mayor número de obesos y en consumo de gaseosas en el mundo, después de Estados Unidos.

Fiel a su reputación, según la cual en Harrods se puede comprar de todo, «incluso un elefante», el lujoso gran almacén londinense empezó esta semana a vender lingotes de oro a precios que van hasta más de 400.000 dólares.

Los lingotes y otras monedas de oro están a la venta en la filial bancaria de Harrods, cuya agencia está situada en el sótano del almacén. Los clientes pueden adquirirlos a precios que fluctúan todos los días en función de la cotización del oro al contado en el mercado de metales preciosos, constató este viernes AFP.

Para atraer a los compradores, las monedas y lingotes están expuestos en una vitrina de cristal resistente, situada junto a las arcaicas ventanillas del Harrods Bank, de mármol y metal forjado.

Este viernes, los precios iban de 29,12 libras (32 euros) por el lingote más pequeño, de apenas un gramo, a 265.210,99 libras (290.000 euros) por el más caro, de 12,5 kg de peso.

Harrods se asoció para esta operación con la empresa suiza PAMP. El gran almacén justificó esta iniciativa por el contexto de crisis actual.

«El entorno financiero suscitó una nueva demanda de oro físico (oro de posesión propia más que en forma de producto financiero en el que el inversor nunca ve el color del precioso metal) entre los inversores privados de Gran Bretaña», pero hasta ahora «no había ningún nombre conocido en Londres que sirviera a este mercado», explicó Chris Hall, un responsable del almacén.

El oro alcanzó récords históricos este mes, durante el cual la onza del precioso metal (unos 31 gramos) llegó a cotizarse a más de 1.070 dólares (717 euros). El oro constituye, según los expertos, una inversión cada vez más buscada desde el comienzo de la crisis financiera, debido a que los inversores institucionales y ahorradores parecen considerarlo un refugio contra los sobresaltos de la coyuntura y una protección contra una eventual subida de la inflación.

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