EL NOBEL DE LA PAZ A OBAMA
Desde luego siguen sin solución, y en algunos aspectos agravados, los grandes problemas mundiales, que son en gran medida responsabilidad directa de EEUU, en primer lugar las guerras en Irak y Afganistán, el conflicto del Oriente Medio y el bloqueo de medio siglo a Cuba. Eso no se arregla con el acto simbólico realizado, pero se trata de ver si éste significa un paso, aunque sea pequeño (y no se olvide el proverbio chino) en la buena dirección. Yo creo que sí.
Aquí, una pequeña confesión al lector. Yo había pensado incluir estas reflexiones en mi nota especial del domingo, pero me pareció más urgente dedicarla a la encrucijada hondureña. En el ínterin llegó la opinión de Fidel Castro. En el párrafo final de un extenso análisis sobre el derrumbe del dólar, reconoce que el Nobel a Obama es en estos instantes «una medida positiva», y agrega: «Deseamos ver en la decisión, más que un premio al presidente de EEUU, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron al mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra; una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie». Coincido plenamente.
Desde Colombia, directamente afectada por las bases militares que proyecta instalar el gobierno de Obama, se estima que la mejor candidata para el premio era la senadora Piedad Córdoba, cuya obra a favor del intercambio humanitario alcanza elevada valoración internacional. La propia senadora en apreciación que también comparto estimó que, tras recibir el Nobel, Obama debería rechazar la instalación de las bases en Colombia, apresurar al cierre de la cárcel de Guantánamo, ponerle fin al bloqueo a Cuba y presionar en mayor medida para la restitución del presidente Zelaya.
Tengo particular estima y admiración por Michael Moore, debido a su valentía, lucidez e involucramiento personal, además de su múltiple labor cinematográfica. Su visión es la siguiente: «Estimado presidente Obama, qué bueno que haya sido reconocido hoy como un hombre de paz. Sus rápidos, tempraneros pronunciamientos el cierre de Guantánamo, el traer a las tropas de Irak a casa, su deseo de un mundo libre de armas nucleares, (…), que haya puesto fin a la tortura, todo esto nos ha hecho sentir un poco más seguros teniendo en cuenta el desastre de los últimos 8 años. En 8 meses usted ha hecho un giro y ha conducido a este país en una dirección mucho más sana». En una posdata responde así a quienes opinan que Obama aún no ha hecho nada por merecer este premio: «El solo hecho de que usted se haya ofrecido para caminar en un campo minado de odio y tratar de deshacer el daño irreparable que el último presidente causó, no sólo es apreciado por mí y por millones, sino también es un acto de verdadero coraje. No los defraude». Pero antes argumenta extensamente que, para ser congruente con estas posiciones, debía retirar las tropas de Afganistán, y en caso contrario «no tendrá otra opción que devolver el premio a Oslo».
Son varios temas. La mención a «un mundo libre de armas nucleares» se refiere al acuerdo con Rusia de detener la carrera nuclear, y a ello se agrega la decisión de EEUU de eliminar los «escudos antinucleares» en Polonia y Rumania, poniendo fin a una aguda confrontación con Rusia. Este tema está liquidado, lo que implica un cambio sustancial. Las torturas en Guantánamo se han detenido, algunos de los presos irán a otros países, como España, y se mantiene la promesa de cerrar la cárcel en enero. Agrego que algunas medidas respecto a Cuba (sobre remesas y viajes) son positivas, según admiten los propios cubanos, aunque notoriamente insuficientes, sin hablar de que se mantiene el bloqueo, sobre el cual estos días volverá a pronunciarse la ONU.
También el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel expresa en carta a Obama la esperanza de que «sus próximos pasos y decisiones sean en la dirección correcta» y señala que los pueblos deben ser protagonistas de la construcción de un mundo de paz. Quizá la conclusión fundamental sea que se ha ensanchado el campo para que los pueblos actúen y tomen en sus manos la causa de la paz.
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