Dificultades en relaciones turco-armenias
Tras la firma el sábado de históricos acuerdos entre Turquía y Armenia, las primeras dificultades aparecieron ayer en el camino de la normalización de las relaciones entre los dos países, separados por un pasado trágico. Antes que los Parlamentos de los dos países ratifiquen los acuerdos, como está previsto, se perfilan ya dos obstáculos: la cuestión del Alto Karabaj, que pone a Turquía en difícil situación con su aliado Azerbaiyán, y la del genocidio armenio que, según ciertas fuentes, estuvo a punto de hacer anular la ceremonia de firma, realizada el sábado en Zurich.
Menos de 24 horas después de dicha firma, por los ministros de Relaciones Exteriores de ambos países, el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan supeditó la apertura de la frontera común, prevista en los acuerdos, al avance en la cuestión del Alto Karabaj, enclave armenio en territorio de Azerbaiyán.
«Queremos que todas las fronteras se abran al mismo tiempo (…) Pero mientras Armenia no se retire de los territorios azerbaiyanos que ocupa, Turquía no puede tener una actitud positiva al respecto», dijo Erdogan.
No obstante, el primer ministro aseguró que presentaría de todos modos los acuerdos al Parlamento para su ratificación.
Los armenios tomaron el control del Alto Karabaj y de los territorios azerbaiyaneses adyacentes, tras una guerra de seis años (19881994), que llevó a Turquía a cerrar la frontera con Armenia en 1993, para apoyar a su aliado Azerbaiyán.
Unas horas antes de la declaración de Erdogan, el ministro de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán había condenado el acuerdo.
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