El Papa canonizó a cinco beatos, dos de ellos españoles
«El dominico san Francisco Coll, con su entrega sacerdotal y misionera, y el trapense san Rafael Arnáiz Barón, con su alma enteramente contemplativa, ambos fervientes devotos de la Virgen María, hacen honor a la mejor tradición religiosa y a las profundas raíces cristianas de su pueblo», afirmó el Papa tras dirigir un caluroso saludo a los peregrinos de lengua española.
Una delegación oficial del gobierno español encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Angel Moratinos, asistió a la misa en la basílica de San Pedro. También un grupo de cerca de 500 españoles viajó al Vaticano procedente de Valencia para esta ocasión. Coll Guitart (1812-1875), fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, «llegaba al corazón de los demás porque trasmitía lo que él mismo vivía con pasión en su interior, lo que ardía en su corazón: el amor de Cristo, su entrega a El», afirmó Benedicto XVI, que se refirió a cada uno de los santos en sus respectivos idiomas.
Arnáiz Barón (1911-1938), un hermano trapista que murió a los 27 años de una grave enfermedad cuando todavía era novicio de la Orden de San Isidro de Dueñas, «nos sigue ofreciendo con su ejemplo y sus obras un recorrido atractivo, especialmente para los jóvenes que no se conforman con poco, sino que aspiran a la plena verdad, a la más indecible alegría, que se alcanzan por el amor de Dios», dijo el Sumo Pontífice.
El primer ministro francés, François Fillon, los reyes de Bélgica, Alberto y Paola, y el presidente polaco, Lech Kaczynski, también asistieron a la ceremonia en honor de sus compatriotas canonizados.
Junto con los dos español, el Sumo Pontífice declaró santos a la francesa Jeanne Jugan (1792-1879) fundadora de las Hermanitas de los Pobres, al belga Jozef Damian de Veuster (1840-1889) miembro de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María y al arzobispo polaco Zygmunt Szczesny Felinski (1822-1895), fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Familia de María. Jozef Damian de Veuster, que contrajo lepra tratando a los enfermos de esa infección en Hawai, «nos invita a abrir los ojos a las lepras que desfiguran la humanidad de nuestros hermanos y piden todavía hoy, más que nuestra generosidad, la caridad de nuestra presencia», afirmó el Papa. Zygmunt Szczesny Felinski «fue un gran testigo de la fe y de la caridad pastoral en momentos muy difíciles para la nación y la Iglesia de Polonia», afirmó el Papa, recordando que «defendió valientemente a los oprimidos» durante la represión rusa de la insurrección polaca de 1863, lo que le costó 20 años de exilio. De Jeanne Jugan el Pontífice afirmó que «es como un faro para guiar a nuestras sociedades que tienen que redescubrir el lugar y el aporte único» de las personas ancianas. Esta es una de las pocas ceremonias de canonización que ha presidido Benedicto XVI, elegido el 19 de abril de 2005, ya que el pontífice ha limitado el ritmo de las canonizaciones y beatificaciones, que habían alcanzado una cifra récord bajo su predecesor, Juan Pablo II, con 482 santos y 1.338 beatos.
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