Actividad económica. Urgente necesidad de inversiones

Maratón brasileña para recibir a  los Juegos Olímpicos y al Mundial

Tras el nombramiento de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos en 2016, el gigante sudamericano festejó y prometió inversión, actividad económica y recursos. Pero antes deberá remodelar y construir estadios para que 12 ciudades puedan recibir el Mundial de fútbol en 2014.

Para organizar ambas competencias, el país deberá realizar una inversión que oscilará entre 17.600 y 30.000 millones de dólares, estimó el profesor Francisco Carlos, de la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas (FIPE).

«Y mi gran pregunta es: ¿de dónde va a venir ese dinero?», señaló.

Brasil deberá enfrentar, en un primer tiempo, el problema de la «gran inversión en infraestructura para recibir los dos eventos que son de gran porte, ya que el país no tiene la infraestructura necesaria», afirmó.

De esta manera se precisará mejorar y ampliar el transporte terrestre y aéreo, desarrollar la oferta hotelera y las telecomunicaciones, para responder a una gran demanda. Y esto «va a estimular bastante la economía del país», señaló Carlos.

Sin embargo, esto generará un fuerte impacto en el propio gobierno, que es el que realizará buena parte de esa inversión. Actualmente el Estado destina solo 1% del presupuesto a mejorar la infraestructura y con la necesidad de cumplir con ambas competencias «el gobierno va a aumentar la deuda pública al extremo», según Carlos.

La deuda neta del sector público brasileño representó, en agosto, el 43,96% del PIB, con 1.280 millones de reales (677 millones de dólares al cambio de fines de agosto), según el Banco Central.

Otro gran peligro que, según expertos, enfrenta el gobierno es la falta de gestión: «Brasil no tiene esa tradición», ya que se trata de un país de «personas improvisadoras», señaló Marilson Alves Goncalves, profesor de Administración de la Universidad de Sao Paulo (USP).

Los gobiernos «han trabajado más de forma reactiva que proactiva» y «la idea de un sueño (como la Copa o los Juegos) es fundamental para que se desarrolle una estrategia de país. Brasil no tiene una estrategia común, siempre fue un país de personas improvisadoras», declaró a la AFP.

Ante la posibilidad de atraer un elevado volumen de inversiones privadas, Alves estima que el gobierno precisa generar un marco de gestión sólido, ya que con mucho dinero y sin administración se corre «el mismo peligro que un carro con potencia pero sin dirección».

A veces, «es mejor tener pocos recursos y crear diferenciales competitivos, que tener muchos recursos y hacer un mal uso de ellos», agregó.

Francisco Carlos precisó que los capitales extranjeros «solo vienen al país si las reglas son muy claras», y hoy no lo son.

Por eso, para atraer inversiones extranjeras en infraestructura, Brasil necesita realizar profundas reformas tributarias, que desburocraticen el proceso impositivo, y en las que disminuya la carga fiscal, estimó.

Pero, en última instancia, ese será un desafío para el próximo gobierno que surja de las elecciones de 2010, aclaró.

Normalmente, un presidente nuevo «tiene siempre mucho margen de acción en el primer año de mandato y tiene que aprovechar ese poder para realizar los cambios necesarios», destacó Carlos.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje