Polémica por libro de Mitterrand que narra sus historias sexuales
La novela «La mauvaise vie» (La mala vida), presentada por un crítico como una «autobiografía entre real e imaginaria», relataba en primera persona experiencias de turismo sexual en Asia.
En ese momento, el propio Mitterrand, de 62 años, reconoció que había vivido experiencias de esa índole, y el libro, que fue un éxito de ventas, no provocó ninguna polémica como la desatada esta semana, cuatro años después, por Marine Le Pen, vicepresidenta del Frente Nacional (FN, extrema derecha).
«¿Qué se les puede decir a los delincuentes sexuales cuando Frederic Mitterrand todavía es ministro de Cultura?», lanzó la hija de Jean Marie Le Pen el lunes por la noche en un programa de televisión dedicado al reciente asesinato de una mujer por un delincuente sexual reincidente.
Al ataque lanzado por la extrema derecha contra el sobrino del difunto presidente francés Francois Mitterrand, se sumó el Partido Socialista francés.
«Es escandaloso que un hombre pueda justificar el turismo sexual amparándose en una novela», afirmó el portavoz socialista, Benoit Hamon.
«Ahora el asunto es saber si el señor Frederic Mitterrand debe renunciar o no», sostuvo el vocero del PS, en cuyas filas la entrada en el gobierno de derecha en junio pasado de un apellido tan significativo para la izquierda francesa dejó a más de uno boquiabierto.
Mitterrand, que ayer jueves fue el invitado del noticiero central de la noche del canal de televisión TF1, respondió rápidamente al ataque.
«Si el Frente Nacional me arrastra en el lodo, es un honor. Si lo hace un diputado socialista, debería avergonzarse», sostuvo el miércoles, antes de agregar: «Es lamentable que diputados de izquierda se sumen al Frente Nacional».
En el momento de la aparición del libro, Frederic Mitterrand admitió en una entrevista por televisión que había tenido experiencias de turismo sexual. «Me ha ocurrido a menudo y he hablado de ello», afirmaba por entonces.
«Hablo libremente de ello porque es mi vida», agregaba.
El narrador de «La mauvaise vie» describe su gusto por la clandestinidad y la costumbre de pagar favores sexuales de jóvenes y relata escenas en burdeles de Tailandia donde muchachos «muy atractivos» se muestran ante hombres venidos del mundo entero.
«El dinero y el sexo, estoy en el corazón de mi sistema, el que finalmente funciona porque sé que no me rechazarán», afirma el protagonista.
Figuras del gobierno francés salieron el jueves al cruce de la polémica, que además se produce semanas después de la detención en Suiza del cineasta franco-polaco Roman Polanski, reclamado por la justicia estadounidense por un delito sexual cometido en 1977.
El ministro francés de Trabajo, Xavier Darcos, estimó que Frederic Mitterrand «debe responder de otra forma y no simplemente mediante la indignación».
Henri Guaino, uno de los más influyentes consejeros del presidente francés Nicolas Sarkozy, calificó de «indigna» y «patética» la polémica generada por el Frente Nacional, el primero en reclamar la dimisión del ahora ministro Frederic Mitterrand, quien, por otra parte, nunca ocultó su homosexualidad.
«Hay que evitar la amalgama entre pedofilia y homosexualidad», advirtió la secretaria general de los Verdes, Cecile Duflot, antes de considerar que si el libro «mostraba hechos condenables, habría que haberlo dicho en su momento».
«NO ES UNA APOLOGIA»
El ministro francés de Cultura, Frederic Mitterrand, afirmó que su libro «La mauvaise vie», en el cual relata en primera persona experiencias de turismo sexual, «no es una apología» ni de esa práctica «ni de la pedofilia».
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