Reunión de mandatarios. Van Rompuy felicitó al Lula

"Brasil entre los líderes del mundo", dijo ministro belga

El primer ministro belga, Herman Van Rompuy, dijo ayer: «Brasil ha confirmado su entrada en el pelotón del liderazgo mundial», con la asignación de Río como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, al reunirse con el presidente Luiz Inacio Lula Da Silva en Bruselas.

Ambos mandatarios mantuvieron un encuentro en un palacio oficial de Bruselas, con miras a reforzar las relaciones entre Brasil y Bélgica, durante el primer día de una visita de Lula a ese país, invitado por el rey Alberto II.

Van Rompuy felicitó al mandatario brasileño por la hazaña de que Río fuera elegida para albergar los Juegos, que, a su entender, confirma que la locomotora latinoamericana ya está entre los grandes del planeta.

Más allá del ámbito olímpico, el primer ministro belga aportó su apoyo a Brasil para que ocupe un lugar predominante en las grandes instituciones internacionales, especialmente en las Naciones Unidas.

«A Brasil, así como a otros países, se le debe atribuir un lugar en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Van Rompuy, abogando a la vez porque «el peso» de esta potencia, emergente en las instituciones financieras, «se adecúe con el papel que desempeña en la economía mundial».

En este sentido, Lula se enorgulleció de que «a contracorriente de la tendencia mundial, Brasil finalizará este año con una tasa positiva de crecimiento y en 2010, se estima un aumento del 5%» del Producto Interior Bruto (PIB).

El presidente de Brasil hizo un llamamiento a los empresarios belgas –con los que se entrevistará el lunes– para que inviertan en su país, que tiene por delante los ambiciosos proyectos de preparar el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos de 2016, además de un «plan de aceleración del crecimiento».

Lula hizo además un repaso a los asuntos más candentes en el tablero internacional, esto es, la crisis económica mundial y la lucha contra el cambio climático, que centrarán además la cumbre UE-Brasil, que se celebrará el martes en Estocolmo.

«El abandono prematuro de medidas anticíclicas para estimular el consumo y la producción, castigaría a los países más pobres, que son las principales víctimas» de la crisis mundial, alertó el dirigente, en momentos en que algunos países ya empiezan a abordar la idea de retirar las medidas de rescate, ante las señales que apuntan a una tímida recuperación de la economía mundial.

Lula volvió a insistir además en que es «fundamental para la recuperación» económica, una «rápida conclusión» de la ronda de Doha, para la liberalización del comercio mundial, pese a que ésta se encuentra en punto muerto desde hace muchos meses.

En cuanto a la conferencia de diciembre en Copenhague, llamada a alumbrar un compromiso mundial contra el cambio climático, el presidente prometió que Brasil presentará «cifras que reconfirmarán (su) contribución efectiva» en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

«Asumimos una posición de liderazgo que nos permitirá exigir a todos, y particularmente a los más ricos, metas de reducción (de emisiones) más claras y ambiciosas».

En presencia de ambos mandatarios, sus cancilleres, el brasileño Celso Amorim, y el belga Yves Leterme, firmaron cinco acuerdos destinados a intensificar las relaciones bilaterales en diversos ámbitos, como la política, la cultura y la cooperación logística portuaria.

Igualmente, consensuaron un sistema de cotizaciones por el que los 40.000 brasileños residentes en Bélgica podrán valerse de sus años trabajados en este país, para cotizar en la seguridad social de Brasil si algún día regresan.

Tras su encuentro ante la prensa, Lula y Van Rompuy mantuvieron una cena de trabajo y el lunes el mandatario brasileño almorzará con el rey Alberto II antes de asistir al seminario económico entre empresarios brasileños y belgas.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje