Brown: un aluvión de promesas para evitar debacle del laborismo británico
El discurso de Brown ante el Congreso del Partido Laborista reunido en Brighton (sur de Inglaterra) estuvo dominado por las cuestiones nacionales y directamente dirigido a reconquistar a los electores de las clases medias y populares, preocupadas por el crimen, las conductas antisociales y el sistema sanitario.
Con la mirada puesta en unas elecciones previstas a más tardar en junio, Brown dijo que después de más de una década en el poder, el partido iba a demostrar que podía «cambiar el mundo otra vez».
Prometió dar marcha atrás a los planes de introducir el carné de identidad y prometió un referéndum para cambiar el sistema de votación británico si su partido sale victorioso de los comicios.
El discurso de Brown coincidió con la publicación de un sondeo de intención de voto que coloca por primera vez desde 1982 a los laboristas en la tercera posición, por detrás de los conservadores, del gran favorito para sucederle David Cameron y de los liberal-demócratas.
Como el año pasado, Brown fue presentado por su mujer Sarah, que se refirió a él como «mi marido, mi héroe».
«No es un santo, es desordenado, es ruidoso, se levanta terriblemente temprano, pero sé que se despierta cada mañana y se acuesta cada noche pensando en las cosas que importan». Brown afirmó que Gran Bretaña tenía por delante «la mayor elección en una generación» y «una elección entre dos direcciones para nuestro país».
«Es la diferencia entre los conservadores que abrazan el pesimismo y la austeridad y los progresistas como los laboristas, que adoptan la prosperidad y la esperanza», dijo.
Brown confirmó que presentarían una nueva ley para «intervenir en las primas de los banqueros cuando pongan las economías en riesgo», porque «los mercados necesitan principios morales».
Y prometió que los contribuyentes británicos recuperarán eventualmente los miles de millones de libras que se invirtieron en el salvamento de los bancos británicos en el peor momento de la crisis financiera el año pasado.
El discurso del primer ministro se centró también en las cuestiones sociales, al parecer después de que una investigación interna mostrara que los laboristas descuidaban el crimen o los comportamientos antisociales.
Brown prometió implementar una política de intervención temprana para evitar la delincuencia juvenil y enviar brigadas a las zonas más conflictivas en los próximos meses.
En materia de política exterior, el líder laborista urgió a Teherán a elegir entre «unirse a la comunidad internacional o quedarse aislado», antes de la reunión crucial del jueves en Ginebra sobre el programa nuclear de Irán.
Su ministro de Comercio, Peter Mandelson, número dos de facto del gobierno, saludó un «gran discurso de combate», aunque admitió que Brown deberá esforzarse para hacer llegar mejor su mensaje a los electores británicos.
«Va a tener que hacer que la gente crea que es la persona que tiene que elegir por otros cinco años», declaró.
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