"Botaderos" de la muerte
Lima, AFP
En la ciudad de Ayacucho, 575 km al sureste de Lima, en la época más dura de la guerra interna en Perú (1983-1987) existieron tres «botaderos» donde la población acudía cotidianamente para buscar los restos de quienes días antes habían desaparecido, revelaron familiares de las víctimas.
Puracuti, Wiqkana y Huatatas eran los botaderos donde aparecían muertos muchos de los desaparecidos, con huellas de haber sido torturados y con orificios de bala en la cabeza, contaron a la AFP ayacuchanos que emigraron a Lima temerosos de la violencia de Sendero Luminoso y de las fuerza del orden, y que solicitaron mantener su identidad en reserva por miedo a represalias.
Uno de los más conocidos era Puracuti, a unos 800 metros de la Plaza de Armas de la ciudad. En ese lugar la población arrojaba la basura, pero también sabía que podía hallar el cadáver de algún desaparecido.
«Si una persona había sido arrestada violentamente por el Ejército y llevada al cuartel Los Cabitos, donde los militares negaban información, a la semana los familiares comenzaban a visitar Puracuti porque sabían que en ese lugar podía aparecer el detenido», dijo a la AFP una mujer de unos 70 años que desde 1989 vive en una zona pobre de la periferia de Lima.
Puracuti fue en el inicio de la violencia de Sendero Luminoso, el lugar donde los senderistas arrojaban los cadáveres de los delincuentes, asesinos y violadores a los que ejecutaban por cometer esos delitos.
Luego fue la zona donde aparecían muertos los que eran llevados en la madrugada por las fuerza del orden, aseguró un hombre que confesó que perdió a su hermano menor y lo halló en ese botadero. Los otros botaderos Wiqkana y Huatatas, a seis y siete km al sur de la ciudad, respectivamente, fueron también lugares donde aparecían los cadáveres de los detenidos.
Los ayacuchanos también recuerdan que en esa época se habló mucho de la «Casa Rosada» lugar donde según algunas versiones se torturaba a los detenidos por las fuerzas de seguridad. Sin embargo, ninguno de los entrevistados por la AFP pudo dar detalle del lugar donde se encuentra esa casa.
Las versiones de los entrevistados señalan que en esa época se decía que los detenidos eran conducidos al Cuartel de Los Cabitos, sede central del Ejército en Ayacucho, para ser interrogados, luego se les vendaba los ojos y se les trasladaba a la Casa.
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