UN MUNDO DE FANTASIA
Los pensadores árabes e islámicos más lúcidos lo comprenden con meridiana claridad. Por ello vale la pena ceder la palabra al periodista saudita Mshari al-Zaydi quien analizó este fenómeno en un artículo titulado «Ellos alimentan nuestras ilusiones» en el diario árabe de Londres «Al Sharq Al-Awsat». Dice Al-Zaydi, : «Los que perpetraron los ataques del 11 de setiembre del 2002 ¿eran nacionalistas serbios? ¿ o eran del Mossad israelí? ¿ o eran adventistas del Séptimo Día? O mucho mejor aún ¿ eran agentes de la CIA?
«Estas ilusiones imaginarias siguen siendo alimentadas por el deseo de eludir la realidad negando que quienes fueron responsables de los ataques del 11 de setiembre fueron jóvenes musulmanes creyentes en una interpretación de «línea dura» del Islam y liderados por Osama Bin Laden, que gozaron del apoyo de millones de musulmanes.»
«La idea de que fueron los serbios quienes perpetraron los ataques del 11 de Setiembre para vengarse de la intervención norteamericana en la guerra de los serbios contra Bosnia fue propuesta por Hasanin Haykal, el más destacado periodista político árabe de tendencia pan-árabe (en el diario libanés Al Safir, 1 de octubre de 2001).
«La idea de que los responsables de los ataques fueron agentes del Mosad israelí (fuente de todos los males y acontecimientos misteriosos que nadie quiere investigar seriamente) fue sugerida por el escritor islamista Fahmi Huwaydi, quien creía que Al-Qaeda no era capaz de realizar la operación, pero sí podía hacerlo el Mosad (el diario kuwaití Al Watan el 25 de setiembre de 2001)».
«En cuanto a la idea de que las explosiones se debieron al complot urdido por un grupo norteamericano llamado por los Adventistas del Séptimo Día fue presentada por el director de un programa televisivo sobre Ciencia y Religión , Mustafa Mahmud (Al-Ahram, setiembre de 2001).»
» Todas estas especulaciones nos dan una idea del alcance de nuestra tendencia a huir de la realidad. Lo que es común a todas estas conjeturas es que la culpa es de cualquiera menos de musulmanes o de árabes.»
«Por ello podemos comprender el entusiasmo con que la prensa árabe y nuestros seudo-intelectuales recibieron las ilusiones del periodista francés Thierry Missan para quien el 11 de setiembre no fue sino un «terrible engaño» realizado por los propios Estados Unidos, que habría planificado la destrucción de las Torres Gemelas y el asesinato de 5000 norteamericanos.»
«El principal objetivo de estas ideas retorcidas es evitar interrogantes y exonerar a nuestro yo cultural de toda responsabilidad. Si los responsables de las explosiones fueron los serbios, el Mossad, los adventistas del Séptimo Día, mafias colombianas o la CIA, no tiene sentido hacerse preguntas incómodas sobre el extremismo religioso, la cultura del fanatismo o la justificación religiosa de la violencia.»
«Al explicarlo todo mediante ilusiones conspirativas, podemos librarnos de toda eventual autocrítica. Somos una nación perfecta, una sociedad, una cultura y una civilización absolutamente intachables. Sin embargo, nos convertimos injustamente en un blanco de los demás. El mundo quiere oprimirnos, pretende impedir nuestra prosperidad, su intención es robarnos.»
«Las conspiraciones existen y son parte del mundo de la política. Pero su alcance no es el que le atribuyen personas obsesionadas por teorías conspirativas. En sociedades sin orgullo herido, ni complejos acerca de su rol histórico o sentimientos de atraso respecto al mundo desarrollado, esta gente no tiene influencia. Sin embargo, entre nosotros es al revés. Nosotros escuchamos a los maniáticos y les damos todas las tribunas posibles. La derrota de 1967 fue una conspiración extranjera, al igual que la agresión de 1956 y la catástrofe de 1948. El nombramiento de Anwar el Sadat fue una conspiración al igual que la invasión de Saddam a Kuwait. Osama Bin Laden es una conspiración. Todo el fanatismo religioso, incluso los centenares de terroristas suicidas, no son sino parte de una conspiración extranjera (cuya naturaleza varía de acuerdo a las circunstancias).»
«Este problema no se restringe a los hechos del 11 de Setiembre. Antes y después del 11 de Setiembre han habido distintas crisis que nos llevaron a la realidad actual, que no creo que deje contento a ningún árabe o musulmán racional. La solución pasa por un cambio de mentalidad. De lo contrario continuaremos repitiendo esas fórmulas de escape de la realidad de manera absurda y trágica».
Cabe recordar, con todo, que si bien esta valiente autocrítica fue formulada en un diario árabe, éste se publica en Londres y no en Riad, y está redactado en inglés y no en árabe.
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