El alcalde de Filadelfia pone a dieta a la ciudad

Nueva York, ANSA

 

El alcalde de Filadelfia, John Street, inició una nueva cruzada en esa ciudad norteamericana al decidir poner a dieta a todos sus habitantes por estrictas razones de salud.

«Estamos demasiado gordos», proclamó el primer ciudadano de la ciudad de Benjamin Franklin y declaró la guerra a uno de los platos fuertes de la metrópolis: un sandwich de bistec, con queso fundido y mucha mayonesa que, en cuanto a elementos grasos y colesterol, puede ganarse un buen lugar en el Guinness de los récords. Rudolph Giuliani en Nueva York construyó su imagen mediante la lucha contra el delito y la persecución de los «sin techo», vagabundos y taxistas indisciplinados. Para Street, en Filadelfia, la batalla debe entablarse contra la cintura demasiado amplia de sus conciudadanos.

«Estoy convencido de que para ser productiva la gente debe tomarse en serio la propia salud», proclamó el alcalde que de joven adelgazó 35 kilos y, a los 57 años, hace ejercicios físicos todos los mediodías en un gimnasio anexo a su oficina.

En Filadelfia el sobrepeso es un problema: con sus altos índices de obesidad, diabetes y problemas cardíacos, a la ciudad le fue asignado, hace dos años, el antipático título de ciudad más «gorda» de Estados Unidos por la revista Men’s Fitness.

Street que más o menos por la misma época se instaló en City Hall, decidió resolver el problema nombrando a una amiga de la infancia, Gwen Foster, «zarina» comunal de la forma física.

De inmediato, Foster se puso a trabajar y lanzó el gran desafío: inducir a los habitantes de Filadelfia a perder 76 toneladas en 76 días. Parte de este esfuerzo implica pesar públicamente a los ciudadanos en distintos lugares de la ciudad, cursos de cocina vegetariana y la utilización de voluntarios para sesiones aeróbicas improvisadas en parques públicos.

La guerra a la gordura desencadenó polémicas: «Filadelfia tiene problemas más serios que esos, como la inmigración, el éxodo de los residentes, la clase media que escapa del centro», objetó James Kenney, un consejero comunal que consideró una fútil distracción de la agenda de la comuna la cruzada del síndico Street.

Street, sin embargo, defendió su campaña y al New York Times, que le dedicó ayer la primera página en su batalla antiobesidad, le hizo notar que la gordura es una plaga en todo Estados Unidos pero, sobre todo, entre las minorías afro-norteamericanas que en Filadelfia representan el 44 por ciento de la población.

Los primeros resultados llegaron para reconfortar lo operado por el alcalde. El último número de Men’s Fitness le quitó a Filadelfia el título de ciudad «más gorda» de Estados Unidos que concedió ahora a Houston, seguida por Detroit.

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