Políticos de Latinoamérica buscan acotar el mercado
Isidoro Gilbert – Argentina
Pese a encontrarse en las listas de invitados, no estuvieron, al menos en la inauguración, Rodolfo Nin Novoa, del Frente Amplio uruguayo, ni el sandinista Daniel Ortega Saavedra, ni tampoco el ex presidente del Perú, Alan García. No figuran en la lista de participantes integrantes del PT del Brasil, pero sí del Partido Socialista de Chile y del PRD mexicano. Por Uruguay participan el ex presidente Luis Lacalle. Cuba no fue invitada.
En un descarnado discurso de apertura, el jefe del gobierno porteño, Aníbal Ibarra subrayó que «es indudable que América Latina aún no ha encontrado un modelo de desarrollo inclusivo. Hemos ganado ciudadanía política, pero hemos perdido ciudadanía social», una de las obsesiones proclamadas de este foro. Y añadió: «Esta ausencia nos lleva siempre la mirada a la economía y reduce el supuesto espacio de la política. Estamos ante una suerte de universalización del desprestigio de la política. Y el paso previo ha sido la desnaturalización de la política. Del viejo lugar común que decía que la política era ‘el arte de lo posible’, hemos ido a parar al apotegma contrario: la política se ha convertido en el ‘oficio de lo imposible’.
¿Tecnocracias?
Mientras estas palabras se escuchaban en el elegante hotel Hilton, en la zona de Puerto Madero, la más moderna de esta ciudad, a 250 metros de allí, en la casa de gobierno, De la Rúa le tomaba juramento a los integrantes del equipo económico, la mayoría de ellos, tecnócratas que desdeñan de la política, todo lo contrario a los objetivos del encuentro de partidos.
Es cierto que en la ceremonia también juraron algunos integrantes del Frepaso, en este nuevo intento de recrear a la coalición gobernante, la Alianza, para superar la crisis de crecimiento e intentar cerrar la brecha social, pero grandes dudas aquejan a la gente que con la mirada que tiene de la realidad el nuevo ministro de economía, Ricardo López Murphy, después de todo también un político del ala más conservadora del radicalismo, son escasas las expectativas de que la Argentina conseguirá trepar en su Producto Bruto y comenzar a crear empleo.
Es tanta la desconfianza de una más o menos rápida posibilidad de cambio de la tendencia, que De la Rúa reforzó el ministerio de Solidaridad y Acción Social, ante en manos de la frentista Graciela Fernández Meijide por el hombre de su mismo partido Marcos Makón, con gran experiencia de gestión. Se trata del viejo dicho chino al revés: regalar pescado, no enseñar a pescarlo.
Los dos escenarios exhiben con crudeza la realidad. En otro discurso de apertura también el ministro del Interior, Federico Storani advirtió entre los peligros que acechan a la democracia, entre los que citó el terrorismo y el narcotráfico, pero puso en un primer plano, la pérdida de credibilidad de los partidos en el marco de la concentración económica y la creciente marginalidad.
¿Política o tecnocracia? No es un dilema traído de los cabellos. El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, a quienes muchos creen su inevitable arribo al gobierno si fracasa López Murphy abogó en una interviú por un gobierno manejado por expertos (tecnócratas), respaldados por una fuerte coalición política. Esta última queda así diluida, mina su mirada estratégica, por lo inmediato, que tiende a satisfacer a los mercados.
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