Ofensiva guerrillera
Bogotá, Reuters, AFP
El comandante de las Fuerzas Militares, general Fernando Tapias, dijo que en tres días de enfrentamientos, después del ataque de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al cerro del Queremal, en la cordillera occidental de los Andes, han muerto 30 rebeldes.
«Hemos logrado detectar la muerte de cerca de 30 subversivos, incluidos algunos cabecillas», afirmó Tapias.
En el ataque de las FARC, que se produjo el viernes, murieron 16 infantes de marina y un civil. La estación repetidora de comunicaciones quedó completamente destruida y una amplia zona del suroccidental departamento del Valle incomunicada telefónicamente.
El violento ataque rebelde con misiles de fabricación casera –cilindros de gas repletos de explosivos– es el más cruento en lo que va del año por parte de las FARC contra las fuerzas militares de este país de 40 millones de habitantes.
La incursión rebelde se registró pese a que las FARC mantienen una negociación de paz con el gobierno, con la que se busca poner fin un conflicto de 37 años que dejó 35.000 civiles muertos en la última década.
Pero el balance de militar de Tapias contrastó con uno emitido por las FARC, que reportó la muerte de 26 infantes de marina y de sólo cuatro rebeldes.
Las cifra de víctimas no pudo ser confirmada en fuentes independientes. Usualmente, las partes enfrentadas acostumbran a magnificar las bajas enemigas y a minimizar las propias.
Por su parte, el comandante de la Armada, almirante Mauricio Soto, denunció que los guerrilleros rellenaron los cilindros con explosivos y excrementos humanos, con el aparente objetivo de provocar gangrena entre los militares heridos.
El oficial anunció que pondrá el hecho en conocimiento de grupos internacionales de derechos humanos.
Helicópteros y aviones de combate bombardearon el lunes una amplia zona montañosa por donde huyen los guerrilleros que cometieron el ataque, aseguraron fuentes militares. El ataque que la guerrilla colombiana de las FARC lanzó el sábado contra una estación de telecomunicaciones ubicada en un escarpado cerro del suroeste del país con saldo de 16 uniformados y un civil muertos –según la institución armada– se produjo apenas 48 horas después de que la comunidad internacional la hubiera exhortado a reducir sus acciones armadas.
El ataque, calificado por la Armada Nacional (Marina de Guerra) como «salvaje», fue perpetrado en la madrugada del pasado sábado por unos 600 guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista), que desde hace dos años lleva a cabo un proceso de paz con el gobierno del presidente conservador Andrés Pastrana.
Las FARC –la guerrilla más antigua y militarmente poderosa del país, con 16.500 combatientes según el ministerio de Defensa–, se ha negado a cesar el fuego pese a que el mandatario colombiano las ha exhortado a «hacer la paz en paz y no bajo el fuego».
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