Candidato izquierdista dijo que lamentaba ser chileno
«Para mí ser chileno es una tragedia. Hubiera preferido ser italiano». Esta frase, dicha hace seis años a una revista por el candidato presidencial chileno, Marco Enríquez Ominami, impacta de lleno en la campaña electoral para la presidencial de diciembre.
Las declaraciones fueron reflotadas por Magdalena Piñera, hija mayor del candidato derechista a la presidencia, Sebastián Piñera, quien a través de su microblog en la red Twitter publicó extractos de una entrevista a Enríquez aparecida en la revista Cosas el año 2003. «Me acabo de enterar que para Marco ser chileno es una tragedia. ¡Fuertes declaraciones!», escribió la hija de Piñera en su Twitter, donde adjuntaba el link a una página donde podía leerse la entrevista.
Ahí Enríquez, por entonces de 29 años y dedicado al cine, no había incursionado aún en la política y declaraba que «Chile es un lumbago, es como un dolor constante que no se quita».
«París debe ser una de las ciudades más lindas del mundo y Santiago, de las más feas», añadía entonces Enríquez que, junto al derechista Piñera y el oficialista Eduardo Frei, son los tres favoritos para las elecciones de diciembre. Enríquez, el único candidato que ha crecido en adhesión popular en las encuestas entre los tres favoritos y que, según analistas, será fundamental en caso de balotaje, dijo el martes que había una «guerra sucia» en su contra, argumentando que la derecha que apoya la candidatura de Piñera es la que le arrebató su nacionalidad.
«Respecto de mi nacionalidad, los mismos que me la quitaron son los socios de Piñera. Mi chilenidad la conquisté, tuve que pelear por ella», se defendió Enríquez también a través de su sitio en Twitter.
Se refería no a la pérdida de su nacionalidad sino a la obligación de él y su familia de partir al exilio. «Aquí no van a encontrar respuesta, no caeré en la guerra sucia en la que están. Están desesperados», aseguró el aspirante independiente. «Yo estoy reconciliado con mis miedos y mis dolores. Quizás mi chilenidad es doblemente valiosa pues nace desde la convicción y desde el amor a este país», dijo.
Marco es hijo de Miguel Enríquez, un emblema de la izquierda más radical chilena, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria que murió cuando combatía por las armas a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-90).
El candidato nació en junio de 1973, tres meses antes del golpe militar que instaló a Pinochet en el poder. Siendo bebé salió al exilio a Francia junto a su madre, Manuela Gumucio, quien se emparejó con el dirigente socialista chileno Carlos Ominami, su padre adoptivo y de quien tomó el apellido.
Juntos volvieron a Chile tras más de una década en Francia.
«Había cambiado tanto Chile, ya no existía ese país del que yo le había contado», señaló Manuela Gumucio este miércoles en un programa radial al comentar las polémicas declaraciones de su hijo.
«Obviamente este episodio favorece a Frei porque Piñera aparece haciéndole el trabajo sucio a Frei dañando a Marco Enríquez Ominami», comentó a la AFP el analista político Patricio Navia.
La noche del martes, además, la propia Magdalena Piñera reconoció que había sido «un error» reflotar las declaraciones del contrincante de su padre.
«Creo que me equivoqué», dijo en su Twitter.
Enríquez irrumpió en la carrera presidencial después de no lograr participar en el proceso de primarias oficialistas que en marzo definió la candidatura única de Frei, y renunció al partido socialista para lanzar su candidatura como independiente.
Desde entonces la adhesión a Enríquez pasó de 13% en el período mayo-junio a 17% en julio-agosto, según la encuesta del Centro de Estudios Públicos, la más prestigiosa del país.
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