OPINION INTERNACIONAL

LA SOLEDAD DE LOS GOLPISTAS

Como se sabe (véase nuestra nota de ayer) a Micheletti le han retirado tanto la visa diplomática como la visa de turista, medida extendida a los integrantes de su gabinete, a los 15 magistrados de la Corte Suprema de Justicia, al Fiscal General y el Fiscal Adjunto, todos los cuales se han transformado en apéndices del golpe de Estado, así como a diputados y a empresarios golpistas, uno de los cuales, Adolfo Facussé, integrante de la rancia oligarquía, fue esposado al tocar suelo de EEUU y devuelto a su país como un vulgar ladrón. El Departamento de Estado adoptó estas medidas, según el texto de la carta entregada por el consulado de EEUU en Tegucigalpa a Micheletti, «a raíz de la continua resistencia el gobierno de facto de aceptar el acuerdo de San José y del fracaso continuo de restaurar el gobierno democrático y constitucional de Honduras».

En las últimas horas se precipitaron nuevos hechos en la misma dirección. La Unión Europea (y España que la preside) resolvió igualmente negar las visas a Micheletti y su elenco gobernante (lo que también motivó las lamentaciones de Micheletti), anunció nuevas sanciones y restricciones al gobierno de facto y congeló un acuerdo económico con Honduras, lo que se suma a decisiones de Estados Unidos en el mismo sentido. Ya señalamos las resoluciones del Banco Mundial, del BID y del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) cortando todos los créditos a Honduras, y también del FMI, que condicionó la entrega de recursos económicos a Honduras a la restitución del orden democrático y al reconocimiento de la comunidad internacional.

Pero esto último está cada vez más lejano. Los representantes de la dictadura hondureña son rechazados en todas partes, y ningún país ni organización internacional los reconoce. La última novedad en tal sentido es que el Consejo Internacional de Derechos Humanos decidió no aceptar al representante del gobierno de facto. Lo mismo ocurre en la OEA.

El régimen dictatorial se propone realizar contra viento y marea las elecciones generales que estaban fijadas (antes del golpe de Estado) para el 29 de noviembre. Todo el vasto movimiento opositor rechaza esta perspectiva, y condiciona cualquier decisión al previo retorno de Zelaya a la presidencia. Los gobiernos de todo el mundo declararon que no reconocerán a un gobierno surgido de elecciones realizadas bajo una dictadura, y la OEA adoptó una resolución expresa al respecto. Varios de los candidatos presidenciales se dirigieron a San José, capital de Costa Rica, para plantear este tema, ya que allí se originó la propuesta del presidente Oscar Arias para una salida a la conflictiva situación. Así lo hicieron los candidatos del Partido Liberal y del Partido Nacional (Edwin Santos y Porfirio Lobo, que estaban nominados antes del golpe), así como el candidato del Partido Demócrata Cristiano y algún otro. No se presentaron los candidatos del partido de Unificación Democrática (UD), diputado César Ham, y el candidato independiente Carlos H. Reyes, uno de los líderes reconocidos del Movimiento Nacional de Resistencia al Golpe de Estado y animador de todas sus movilizaciones permanentes.

Precisamente, una de las mayores manifestaciones se realizó en el día de ayer, 15 de setiembre, en el 188º aniversario de la independencia. He aquí fragmentos de una crónica de Rebeca Becerra del inicio de la gran marcha: «Personas humildes van llegando a pie desde sus casas porque el ejército ha obstaculizado el paso cerrando calles y bajando personas de los buses. La banda del Instituto Central Vicente Cáceres, que desde hace 50 años es la más esperada por la población, ha sido detenida por 10 militares para que no participe en el desfile. Han sido confiscados los instrumentos de varios colegios públicos que se habían alistado para la marcha. El pueblo canta, ríe, salta, grita, hay representaciones teatrales, todo es algarabía de emociones y creatividad. Cambio del Canal 36 (recientemente agredido por un comando golpista) al canal 8, robado por el gobierno de facto, y veo a Roberto Micheletti y su gabinete con una sonrisa forzada, como forzados han sido los colegios privados, instituciones públicas, las fuerzas armadas, policía nacional, oficiales retirados, veteranos de guerra y reservistas, entrando al estadio donde en otros años reventaban las voces del pueblo. Está vacío, se ven militares ocupando las graderías, en el cielo se despliegan maniobras aéreas y las tanquetas rodean el estadio nacional».

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