Chávez. Unos 2.000 millones para adquirir material bélico ruso

Venezuela se endeuda para comprar armas

El presidente Hugo Chávez anunció que Rusia prestará a Venezuela 2.000 millones de dólares para la compra de 92 tanques T-72 y un número no precisado de sistemas antiaéreos.

«Con estos cohetes va a ser bien difícil que vengan a bombardearnos», señaló Chávez, quien ya antes ha alertado de un eventual ataque de parte del «imperio» de Estados Unidos.

Subrayando que no hay intención de «agredir a nadie», Chávez aseveró que Venezuela «tiene derecho a contar con los recursos mínimos necesarios para garantizar al pueblo la defensa del territorio» y de sus «tesoros» energéticos, en referencia a los recursos petroleros y gasíferos.

Para la analista Elsa Cardozo, ésta será una «compra importante que desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo llama a la preocupación.

«El presidente ha dicho que se siente amenazado, lo que significa que hay una hipótesis de conflicto», explicó a la AFP.

Ya en 2008, Rusia había concedido un crédito de 1.000 millones a Venezuela para financiar la cooperación técnico-militar de los dos países, suma a la que hay que añadir los 4.400 millones de dólares gastados por el país sudamericano desde el 2005 en la compra de 24 aviones caza Sukhoi-30, 50 helicópteros de combate y 100.000 fusiles de asalto Kalashnikov, entre otros.

Rusia se ha convertido en el más importante proveedor de armas a Venezuela, luego de que en 2006 Estados Unidos restringió la venta de armamento y material militar al país sudamericano, por considerar que no cooperaba suficientemente contra el terrorismo.

Pero la relación entre ambos países va más allá de los acuerdos puramente militares. Moscú está interesado en el petróleo del país sudamericano y pagó a Venezuela en estos días un bono de 1.000 millones de dólares para que un consorcio de empresas rusas tenga acceso a la explotación de hidrocarburos en la riquísima Faja del Orinoco (este).

El capital ruso también está presente en el sector aurífero venezolano, donde el Estado, que asumió el control de las principales minas en los últimos meses, desea explotarlas a través de un consorcio ruso-venezolano.

Para Cardozo, lo más preocupante es que los acuerdos armamentísticos entre Rusia y Venezuela se producen en un panorama regional en el cual «se ha abandonado la tendencia a trabajar cooperativamente y con transparencia los temas de defensa».

En ese sentido, la analista citó, además de las nuevas adquisiciones de Venezuela, las anunciadas compras de armas y aviones franceses «Rafale» por parte de Brasil y el convenio militar que permitirá a Estados Unidos el uso de bases en Colombia.

«En el caso de Venezuela el asunto es aún más preocupante por la agresividad del discurso del presidente y por su adhesión al discurso violento de Irán», apuntó.

Irán está ayudando a Venezuela a desarrollar un programa nuclear civil, según anunció el propio presidente Chávez, quien ha descartado tajantemente el posible uso militar de la energía atómica.

Sin embargo, la alianza con Irán, que se ha reforzado en los años recientes, es vista con cautela en el ámbito internacional, sostuvo Maruja Tarre, profesora de Relaciones Internacionales.

«Si Venezuela quiere un programa nuclear para uso pacífico debería colaborar con Brasil, que es un país vecino, con el que tenemos una serie de acuerdos y que no es cuestionado por nadie en el mundo», indicó Tarre.

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