Juan Almeida. El vicepresidente falleció a los 82 años de un paro cardiorrespiratorio

Muere histórico comandante y número tres del régimen cubano

«Con profundo dolor, la Dirección del Partido y del Estado comunica a nuestro pueblo que el Comandante de la Revolución Juan Almeida falleció en esta capital» a las 23.30 locales del viernes (3.30 GMT de sábado) de «un paro cardiorespiratorio», según el texto del Buró Político del Partido Comunista de Cuba (PCC).

Almeida era uno de los únicos tres dirigentes con el título de «Comandante de la Revolución» que quedaban vivos, junto a Ramiro Valdés y Guillermo García, vicepresidente del Consejo de Estado (Ejecutivo), miembro del poderoso Buró Político del PCC y diputado.

«Permanecerá por siempre en el corazón y la mente de sus compatriotas como paradigma de firmeza revolucionaria, sólidas convicciones, valentía, patriotismo y compromiso con el pueblo», dijo el comunicado publicado en el diario oficial Granma.

Poco después del golpe de Estado que el 10 de marzo de 1952 instaló la dictadura de Fulgencio Batista, Almeida, entonces un albañil de 25 años, conoció al abogado Fidel y se le unió en la lucha que llevó al triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959.

«Estuvo siempre en la primera línea de combate junto al Jefe de la Revolución, valiente, decidido y fiel hasta las últimas consecuencias», subrayó la nota, acompañada de una fotografía de sus años de barbudo guerrillero. Acompañó a Fidel Castro en el frustrado asalto al Cuartel Moncada en 1953, en prisión, en el exilio en México y en la expedición del yate Granma (1956), tras la que subieron a pelear a las montañas de la Sierra Maestra.

Fue tras el desembarco, diezmados por las tropas de Batista en el primer combate, que Almeida comenzó a ser conocido por su coraje cuando gritó: «¡Aquí no se rinde nadie, cojones!».

«Recordando a Juan: Aquí no se rinde nadie, por difícil que sea la batalla», dijo el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, en un acto en la Tribuna Antiimperialista, convocado en protesta por los 11 años de prisión en Estados Unidos de cinco agentes cubanos, condenados bajo cargos de espionaje. Nacido el 17 de febrero de 1927 en una familia obrera de La Habana, Almeida marcó presencia de la población negra y del carácter popular en el más reducido círculo de poder.

«Ese era un hombre bueno, de pueblo, nos dolió mucho la noticia, pero bueno, todos tenemos que pasar por eso», dijo a la AFP José Rodríguez, de 72 años, en el mercado agrícola del barrio del Cerro. Mulato de verbo lacónico pero mordaz, combinó sin protagonismos su actividad en la más alta jerarquía de la revolución con la literatura y la música -con más de 300 canciones de su autoría-. «Fue un gran artista también, compositor extraordinario, conocedor de la música profundamente, es una gran pérdida», dijo a la AFP el viceministro primero de Cultura, Rafael Bernal.

En los últimos años se encargaba en los últimos años de recibir a los nuevos embajadores acreditados en Cuba y al morir dirigía también la Asociación de Combatientes de la Revolución a la que «consagró sus últimas energías», dijo la nota oficial.

El gobierno de Cuba decretó 12 horas de duelo oficial desde las 8 a las 20 locales, cuando la población podrá rendirle homenaje en salones habilitados con sus fotografías en las capitales de las 14 provincias de la isla.

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