Frei no es favorito para las presidenciales
Frei llegó hasta las oficinas del Servicio Electoral en Santiago acompañado de representantes de los partidos políticos de la coalición de gobierno y cientos de adherentes, las televisiones y radios chilenas retransmitieron en directo el trámite un día antes que venza el plazo legal para oficializar candidaturas.
«Quiero agradecer la confianza que han depositado en mí», declaró Frei a la prensa tras cumplir con el trámite.
«Asumo con fuerza mi responsabilidad. Tengo claro lo que hay que hacer, tenemos una campaña dura sin duda, y la enfrentaremos como siempre hemos enfrentado nuestros desafíos», añadió el candidato, acompañado de su esposa Marta Larraechea, sus hijas y nietos.
Frei, miembro de una familia históricamente vinculada a la política e hijo del ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-70), aspira a encabezar un quinto gobierno de la Concertación, un bloque de centro izquierda en el poder desde 1990 tras la caída de la dictadura de Augusto Pinochet.
Ex presidente democristiano entre 1994 y 2000, Frei fue proclamado candidato presidencial del oficialismo a inicios de abril tras una elección primaria que tuvo una convocatoria muy reducida.
Su nominación era necesaria para hacer frente a la ascendente candidatura del derechista Sebastián Piñera, un millonario hombre de negocios que encabeza todas las encuestas de intención de voto. Mientras la derecha opositora se unía en torno a su nombre, el oficialismo se debatía entre las opciones de Frei, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y el también ex presidente Ricardo Lagos. La candidatura de Frei sin embargo no ha logrado encender a la opinión pública y tampoco ha concitado el apoyo de toda la Concertación, que en el último tiempo luce desgastada por críticas internas y la deserción de llamativas figuras de sus filas.
Conocido como un hombre parco, Frei nombró a un joven sociólogo como jefe de campaña en un intento por dar una imagen de renovación que, sin embargo, no ha logrado imponerse en los sondeos a la candidatura de Piñera, que se ha apropiado de la idea del cambio. Según la prestigiosa encuesta del Centro de Estudios Públicos, para las elecciones del 13 de diciembre Piñera marcha como favorito con un 37% de intención de voto, seguido por Frei (28%) y el diputado desertor del socialismo Marco Enríquez-Ominami (17%).
La irrupción de Enríquez en la campaña presidencial, precisamente, fue un factor que desestabilizó la candidatura de Frei, al considerarse que podría restarle votos. En efecto, la opción de Enríquez es la única que ha experimentado un alza en las encuestas y los analistas consideran que será decisivo a la hora de una segunda vuelta. Ingeniero civil hidráulico de profesión, Frei cuenta con el apoyo explícito de la presidenta Michelle Bachelet, una socialista que tiene un alto respaldo ciudadano pero que, según analistas, no ha logrado transferir esa adhesión al aspirante del oficialismo.
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