El empresario Oscar Barros habló sobre el "dossier Cayman"

Quisieron abortar reelección de Cardoso

Rio de Janeiro, ANSA

 

El dossier al que se refirió el empresario fue, en realidad, un informe apuntado a evitar que Cardoso fuese reelecto en 1998, atribuyéndole –a dos semanas de las elecciones–, cuentas clandestinas que presuntamente poseía junto con un grupo de allegados en un banco del paraíso fiscal de las Islas Cayman.

Detrás de esa supuesta maniobra, según el testimonio de De Barros, estuvieron políticos allegados al ex presidente brasileño Fernando Collor de Melo.

De Barros, quien denunció la presunta maniobra en contra de Cardoso, aguarda en Miami una sentencia de la Justicia local por cargos de lavado de dinero del narcotráfico.

El empresario, dueño de dos firmas de consultoría financiera en Miami especializadas en abrir empresas en paraísos fiscales, contó a un enviado del periódico brasileño Jornal do Brasil, en Estados Unidos, que «esos papeles fueron fabricados por un grupito poco recomendable de brasileños».

«No tengo nada contra Cardoso, pero imagino que él debe haber sufrido mucho con eso y permanecido noches sin dormir», admitió.

Además, contó que los papeles costaron menos de 1.000 dólares y fueron vendidos por cuatro millones de esa misma moneda a «un pequeño grupo de políticos y empresarios brasileños» comandados por Luiz Claudio Ferraz Silva, brazo derecho, en Estados Unidos, del ex presidente Fernando Collor, quien debió alejarse del gobierno en 1992 en medio a un escandaloso proceso de juicio político por corrupción.

De Barros, quien dijo no haber participado de la confección de los falsos documentos, reveló también que el «grupito», pese a que no logró impedir la reelección de Cardoso, ganó unos 200 millones de dólares mediante la especulación financiera derivada de la inestabilidad en los mercados brasileños, provocada por la divulgación del falso documento.

En aquella época, el derechista ex gobernador paulista Paulo Maluf obtuvo una copia del dossier e intentó convencer al opositor Luiz Inácio «Lula» da Silva para que lo divulgase, pero el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) se negó y denunció públicamente la por entonces confusa maniobra.

De Barros aguarda en Miami el dictado, a fines de abril, de una sentencia en un proceso en el que está acusado de lavado de dinero del narcotráfico.

Pero, además, ya pesa sobre él una condena de un tribunal federal del Estado de Florida, dictada el mes pasado en relación con otro delito.

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