Nueva York conmemora el trágico 11 de setiembre
Ocho años después del ataque exterior más mortífero sufrido en su territorio continental, Estados Unidos volverá a rememorar los hechos y a homenajear a las casi 3.000 víctimas de la red terrorista islámica Al Qaeda.
El ataque, realizado con aviones de pasajeros secuestrados por pilotos suicidas, destruyó parcialmente los centros neurálgicos financiero y militar de la superpotencia, en Nueva York y Washington.
Como cada año desde entonces, las autoridades estadounidenses organizarán el viernes una ceremonia en la «Zona Cero» del sur de Manhattan, donde se levantaban las torres gemelas de 107 pisos del World Trade Center.
Una vez más, se leerán uno por uno los nombres de las 2.752 personas que murieron y se efectuarán varios minutos de silencio sucesivos para conmemorar los instantes en que el primer avión impactó la primera torre, el choque del segundo avión, el derrumbe de la primera torre y el de la segunda. Este año, los nombres serán leídos por familiares de víctimas y por personas que hacen trabajo voluntario en Nueva York. Por la noche se encenderán 88 luces de búsqueda en el lugar, en homenaje a las operaciones de rescate.
Sin embargo, más allá del ritual, que se ha vuelto casi invariable, la reconstrucción de los rascacielos en la capital mundial de las finanzas sigue a nivel de la calzada y la crisis de 2008 no ayudó a acelerar la obra. «Se ha vuelto más evidente que los neoyorquinos están cada vez más molestos por la debacle que representa el fracaso gubernamental en la reconstrucción de la Zona Zero», comentó a la AFP Barry LePater, un abogado especializado en la industria de la construcción.
Año tras año, las autoridades de Nueva York prometen reconstruir la «Zona Cero» según un proyecto que en su versión más ambiciosa incluía cinco rascacielos, un memorial y una terminal de transporte ferroviario.
Sin embargo, hasta el momento las estructuras visibles son escasas. Según una encuesta divulgada la semana pasada por la Universidad Quinnipiac de Nueva York, 2 de cada 3 neoyorquinos piensan que ni siquiera el memorial estará listo para el décimo aniversario, en 2011.
«No esperan que esté listo ningún elemento de la ‘Zona Cero’ para el 10º aniversario», comentó Maurice Caroll, que dirige el instituto de encuestas de esa universidad. Según el experto, los neoyorquinos descreen de lo que dice la Autoridad Portuaria de Nueva York, dueña del terreno y en conflicto con Larry Silverstein, promotor inmobiliario que arrendó el WTC seis semanas antes de los atentados y que cobró cuatro mil millones de dólares de seguro.
Según la encuesta de Quinnipiac, un 25% de encuestados dijo que la lentitud de la reconstrucción los hace sentirse «avergonzados» de ser neoyorquinos.
El mes pasado, la prensa local reveló que las obras estaban demoradas más de lo esperado y que del proyecto inicial de cinco torres, incluyendo una emblemática «Torre de la Libertad», sólo quedarían dos terminadas en 2036.
Una gran viga de acero de más de diez metros perteneciente a una de las torres gemelas y destinada al museo regresó a la «Zona Cero» como un primer elemento del memorial desde un hangar del aeropuerto Kennedy.
OBAMA ANTE EL CONGRESO
El presidente estadounidense Barack Obama se jugó ayer miércoles parte de su capital político con un decisivo discurso para defender su reforma de los servicios de salud ante el Congreso reunido en pleno, tras un mes de agosto aciago.
«El discurso está destinado a asegurarse de que los estadounidenses sepan claramente lo que nos proponemos (…) Y a disipar ciertos mitos y, para ser franco, las tonterías que circulan desde hace un tiempo», declaró Obama en una entrevista difundida en la cadena ABC.
Obama habló ante las dos cámaras del Congreso, una iniciativa inusual, destinada a imponer autoridad en un debate que se le escapó de las manos en las últimas semanas.
Las protestas ciudadanas a lo largo y ancho del país, que los demócratas achacan a una campaña organizada de la oposición republicana, han acabado por confundir a la opinión pública y representado una pérdida de popularidad apreciable para Obama, sin que el resto de su ambiciosa agenda política se haya movido apenas.
El regreso a la actividad en el Congreso está supeditado a este discurso, coinciden partidarios y enemigos de la mayor propuesta de reforma del sector sanitario en décadas.
Obama deberá ante todo explicar claramente, tras meses de contradictorias iniciativas legislativas, porqué es necesaria una salud pública gratuita para todos, cómo afectará eso al poderoso sector privado y, sobre todo, cómo y quién debe pagar esa opción.
El presidente «describirá ideas específicas que, creo, harán reflexionar a la gente», prometió el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, el mismo jueves.
«Es igualmente crucial que el Congreso pague la reforma sin trampas como que le dé la forma adecuada para que los costes de la sanidad cesen de crecer de forma tan rápida», sugirió el diario Washington Post en su editorial.
Te recomendamos
¿inocentes?
Argentina: Adorni, Angeletti, Sturzenegger y Espert se acogen al régimen de “inocencia fiscal”
Lejos de dar explicaciones sobre los orígenes opacos de sus dineros, los funcionarios del gobierno de Milei se acogieron a una ley —diseñada y aprobada por el mismo gobierno— para quedar totalmente impunes.
Compartí tu opinión con toda la comunidad