Colombia. Encadenados y enfermos se sienten olvidados por el mundo

Angustioso llamado de los rehenes de las FARC

«La comunidad internacional parece haberse olvidado del drama de estos militares y policías que se están pudriendo en la selva, es como si después de la liberación de los políticos, de los tres norteamericanos y de Ingrid Betancourt no les importara nada más», dijo a la AFP Margarita Sánchez, de la asociación de familiares de policías y militares secuestrados (Asfamipaz).

La reacción de los familiares de los 24 rehenes que siguen en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es de impotencia y de dolor, ante la suerte que corren sus familiares.

Esas sensaciones se agravan con cada segundo de secuestro, pero se vuelven aún más punzantes cuando se conocen imágenes como los videos interceptados a la guerrilla y que fueron divulgados el lunes por el Ejército colombiano, tras interceptarlas a un supuesto correo de la guerrilla en cercanías a la ciudad de Villavicencio (100 km al sureste de Bogotá).

«La verdad es triste decirlo, pero no lo reconocí cuando lo vi en el video, se ve bastante viejo, agotado, irreconocible, es casi un anciano», dice Olivia Solarte, madre del policía Jorge Trujillo, uno de los 10 rehenes que aparece en las imágenes.

«No puede ser que el mundo se olvide de ellos, en la selva encadenados y enfermos», agrega la mujer de 62 años, que lleva en el rostro el sufrimiento de una década esperando el regreso de su hijo.

El representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU), Christian Salazar, acusó a las FARC de cometer un delito de lesa humanidad con el secuestro de esos uniformados.

«Uno siendo padre o abuelo, viendo la persona (el rehén) con una cadena, ahí como un animal, realmente esto va más allá de un simple secuestro, esto son crímenes contra la humanidad», dijo Salazar a la prensa.

Las FARC llegaron a tener cerca de 72 rehenes pero la lista se redujo dramáticamente en los últimos tres años, tras varias liberaciones y fugas además del rescate en julio de 2008 de 15 de los rehenes considerados más valiosos: la colombo-francesa Ingrid Betancourt y los estadounidenses Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell.

«Es lamentable que tras la operación Jaque, el tema de los rehenes haya caído en el olvido de la agenda de los gobernantes del mundo. Parece que como ahora sólo quedan unos pobres soldados y policías colombianos, no les preocupa su suerte», señala Sánchez.

Gustavo Moncayo, un veterano profesor que ha emprendido innumerables caminatas para buscar la liberación de su hijo, el cabo del ejército Pablo Emilio Moncayo, rehén desde hace casi 12 años, cree que sólo el involucramiento a fondo de la comunidad internacional podrá hacer ceder a la guerrilla y al presidente Alvaro Uribe para comprometerse en la búsqueda de una salida al drama.

«Yo creo que sólo un trabajo comprometido de la comunidad internacional es necesario para acabar con tanto dolor y sufrimiento como el que hemos visto reflejado en estos videos», dijo Moncayo este martes al participar en un acto público en la plaza de Bolívar en el centro de Bogotá para recordar a los rehenes.

Moncayo, quien llegó a la capital con la intención de crucificarse para pedir al gobierno y a la guerrilla que gestionen la libertad de su hijo, insiste en que una mediación del presidente venezolano Hugo Chávez, como la que ya intentó a fines de 2007, «podría ser de nuevo útil».

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