OPINION INTERNACIONAL

LA NUEVA TORMENTA DE BARAK

La nueva «discusión» surgió el martes, día de inicio de clases, cuando Barak llegó a una escuela secundaria a conversar con los alumnos que dentro de un año terminan sus estudios y se enrolan en el ejército. Uno de los jóvenes preguntó si él, cuando se reclute, puede estar tranquilo de que el Estado hará todo por él en caso de que sea secuestrado por terroristas.

A Barak no le gustó nada la pregunta.

«El Estado ni siquiera puede garantizar tu vida», respondió el ministro de Defensa, ante la mirada y los oídos atónitos de los jóvenes y de sus propios acompañantes. La llama se había encendido: por esta frase, por el tono molesto con que reaccionó a la legítima pregunta del alumno, por haber aclarado que «nos esforzamos por liberarlo, de todas formas, no a cualquier precio» y por la clase de moral que intentó dictar como agregado a la primera parte de su respuesta. Esto, al sugerir que no se ande «lloriqueando», recordando a todos que eso no sirve en el entorno en el que vive Israel, donde sólo el fuerte puede sobrevivir, donde siempre hay alguien al acecho para atacar.

Y no parece que en ese momento se refería a fuerte en términos de poderío militar ­aunque eso es clave para defenderse por cierto­ sino de entereza de la sociedad. Hablaba de firmeza ante los peligros. De disposición a lidiar con ellos a pesar de las dificultades.

El cuartel de lucha por la liberación de Shalit trató de contener su enojo y se limitó a pedir que «se hable menos y se haga más» para recuperar al soldado cautivo. «Hay que devolverlo a casa antes de que sea tarde», dijo su padre, Noam.

Pero Barak sigue pensando que aunque el esfuerzo por recuperar a Guilad debe ser enorme, no se debe pagar cualquier precio. Y no está solo. Hay expertos en seguridad y asuntos militares que estiman que excarcelar a todos los responsables de atentados mortales cuya libertad exige Hamas, para ver de vuelta en su casa a Guilad, es un precio por el que Israel pagará caro… probablemente en nuevos secuestros y asesinatos.

Algunos llamarán al ministro de Defensa de insensible. Otros afirmarán que es el único que se atreve a decir la verdad.

Ha llegado el momento de decir la verdad: tropas de combate y soldados llegan sabiendo que la labor de cumplir sus misiones va de la mano de la voluntad de arriesgar sus vidas» ­declaró Ehud Barak.

Por las dudas, detalló: «Somos una generación de combatientes y, en el Medio Oriente no hay piedad para con el débil y no habrá una segunda oportunidad para aquellos que no se sepan defender. Una sociedad que desea sobrevivir, debe preparar a su juventud para mantenerse unida.

Tenemos, como comandantes, la responsabilidad de devolver a Shalit y haremos todo esfuerzo digno posible para traerlo a casa, pero no a cualquier precio. No podemos dejarnos llevar por palabras que no tienen fundamento en la realidad».

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