El difícil parto en Haití
En el hospital Isaie Jeanty de Puerto Príncipe las mujeres pueden dar a luz gratuitamente gracias a la comunidad internacional, pero el material quirúrgico desaparece como por encanto y una de las salas de operación está cerrada casi desde su inauguración.
La representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el país más pobre de América, Henriette Chamouillet, no está nada contenta.
«Me parece bastante escandaloso que este quirófano sólo haya sido utilizado un mes», critica en voz alta, tras exigir que le abran las puertas de la sala.
El lugar luce visiblemente abandonado. La mesa de operaciones está nueva, pero llena de polvo. El suelo está sucio, la maquinaria abandonada. Un armario tiene las estanterías vacías.
«¿Dónde está el instrumental?» interroga Chamouillet.
«No había instrumental», replica el director del hospital, el doctor Camille Figaro. Luego acaba confesando, ante un grupo de distinguidos visitantes de la OPS, la Organización de Estados Americanos (OEA) y de otros organismos internacionales, que «quizás» es utilizado en la sección de ginecología.
En el hospital Isaie Jeanty, uno de los 49 donde la OPS financia el servicio de obstetricia gratuito en Haití, las mujeres no pagan por parir, pero sí por las operaciones de carácter ginecológico.
Eso quizás explica el misterio del instrumental desaparecido. «Transferido» convenientemente, puede engrosar los ingresos de este modestísimo hospital, que por otra parte es público.
Pero esa explicación no convence a Chamouillet ni a la directora de la OPS, Mirta Roses, cuya institución subvencionó la construcción de la sala hace cuatro años.
La OPS paga 40 dólares por nacimiento a cada establecimiento, sin contar otros gastos. Con colaboradores anónimos «controlamos las listas», explica luego Roses a la AFP. «Pero no podemos controlar la corrupción «, explica.
El hospital es un ejemplo de cómo la ayuda humanitaria, que asciende a centenares de millones de dólares anuales, es en ocasiones el peor enemigo del verdadero desarrollo de Haití.
Las mujeres hacen cola para parir, sentadas en un banco de madera o de pie, en el pasillo. Los alaridos suenan regularmente por las salas, limpias, pero que carecen de casi todo.
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